LOS FUEGOS DE LA TORRE, EL RISCO Y LA TRACA SON UNA TRADICIÓN MÁS ANTIGUA QUE LOS BÁCULOS DEL OBISPO

Laura Manrique González

 

 

A la entrada de la imagen del Cristo en su Santuario el 14 de septiembre se ha procedido a lo largo de más de treciemtos años a la tradicional quema de los fuegos de la Entrada; jamás en tres siglos y con circunstancias económicas adversas han sufrido recortes o han sido una exhibición pirotécnica ridícula.

Son muchas miles de personas de toda la Isla las que se desplazan al casco lagunero para presenciar la gran quema de fuegos artificiales; por ello los más adecuado es que los recortes los sufran otras partidas de los actos (ya se anunció el recorte en el concierto de la Sinfónica de Tenerife en la plaza del Cristo, esto supone casi 20 millones de las antiguas pesetas de ahorro).

A mucha gente le resulta curioso que la fiesta grande del Cristo de La Laguna no sea en la víspera del festivo, pero este año el calendario señala que el día del Cristo sea viernes, con lo que se espera a muchas miles de personas en La Laguna.

Son varias la soluciones para que los fuegos sean los más lucidos ¿Quién se beneficia de la afluencia de publico? Evidentemente tascas, restaurantes y todos lo relacionado con la hostelería. Una reunión de la asociación de empresarios del ramo podría por medio de una aportación cumplimentar la quema de una pirotecnia más, así como los fuegos de la torre de la Concepción.

Tal vez al Sr. Obispo no le guste la propuesta, como ha declarado en otras ocasiones, los fuegos son gasto inútiles. Seguro… pero menos inútiles que el gasto que él tiene en comprar báculos como los que estrena los 15 de agosto. Los fuegos dan trabajo a muchas personas, «fogueteros», cocineros, camareros, feriantes…, pero los báculos ¿qué trabajo dan? Ninguno y sobre todo los del mal gusto.

 

Si nunca has venido a los fuegos de La Entrada, debes saber que la elección del lugar para ver los fuegos es mejor no improvisarla. Se pueden ver desde muchos sitios, pero en cualquier caso hay que llegar con antelación. La duración de la exhibición normalmente es larga, tres cuartos de hora, y desde la Plaza del Cristo el ángulo de inclinación del cuello puede llegar a ser algo incómodo. Mucha gente opta por ir a las montañas próximas y, si tienes un conocido, a las azoteas y balcones laguneros.

Esperemos que esa noche se despejen las nubes de los responsables de fiestas en La Laguna y podamos disfrutar de un buen espectáculo.

Lo siento Bernardo, si no lo digo reviento ¡Tremendo mal gusto tienes, mi niño!

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