Las Murgas a través de los cancioneros,»Los Singüangos»

Así se presentaron por primera vez en el año de 1982
¡ATENCIÓN, ATENCIÓN… CON “LOS SINGÜANGOS” LLEGA EL B ACILÓN! ‘
Saludamos a nuestros paisanos y visitantes por medio de las presentes líneas, que a un tiempo vienen a facilitarnos la presentación. Nuestra «Orquesta Polifónica, de Polipitos y de Policacharros —y nada más de polis ni hospitales— «Los Singüangos» quiere hacer¬les partícipes de su alegría.
Comenzaremos por indicarles que somos un grupo de gente joven del Barrio Duggi, o del Monturrio si lo prefieren, que aunque es un término más «pureta» aún permanece vigente. Pues bien, hete aquí que un buen día nos decidimos a participar en el encuentro alegre de nuestras principales fiestas con la intención de me¬diar en el diálogo anual que mantiene don Carnal con doña Cuaresma, a fin de conseauir aue éstos no se den de cachetones y muy por el contrario que en tal movida no esté ausente ese mágico mundo de las serpentinas, la intriga del antifaz o el jolgorio del confeti que todo lo envuelve con ese fino humor al que por estos lares sabemos arropar en finas galas.

Salimos a la cálle con la aspiración de «pasar» de los problemas, de olvidarnos del reloj, del tráfico; también de las multas en la zona azul, de las grúas, letras y de tantos zarandajas zarpeteros que andan sueltos por aquí y por allí. Estamos para divertirnos y divertir, aportando música y desparpajo mediante la exposición de los temas cotidianas, siempre tratados desde la óptica del tremendo bacilón. Es éste nuestro primer am> de murgueros, que no de gentes del Carnaval, y conste que al decir ello no se esconden aspiraciones o predones con las que nos planteemos acaparar puestos y prebendas en comisiones, tertulias, cuchipandas o álg¡ni que otro manido homenaje de los que se cuecen y edi ¡ican en los entresijos de los podium carnavaleros o rincones afines.
El auténtico Carnaval es y debe seguir siendo re sultado de la conjunción de gentes anónimas, de la calle Esa es nuestra filosofía de la fiesta y por tanto nucsh,i mayor uusion es que nos confundan con, la más cu a pispireta, con ese intrigante personaje que cumíele. , gracias a su inusitado entusiasmo y encanta, a los eo nocidos y a esos que no lo son tanto pero que cu er.lur¬días se funden bajo un mismo denominador: a minar.
«Los Singüangos» no nos chupamos el dedo. aunque a alguno ese término, tan en boga por generaciones un muy lejanas, les haga presuponer tal cosa. Queremos, eso sí, hacernos los bobos, que por otra parte es la me jor manera de decir las verdades. Por todo ello nos he mos animado a conformar una corte de bufones díscolos y conspiradores. Así chicos y chicas, bien definidos que conste en ambos bandos, y muy a la zaga en cuanto a igualdad se refiere, nos lanzamos a la bacanal de la tertulia y para ello hemos puesto música a nuestro futbolero amigo Pepito, al Peri, a los del 23 F, a la pesca, a los franceses, a los pives y pivas de la política de andar por casa y a los del allende los mares… En fin que hemos procurado no dejar títere con cabeza, resguardándonos lo suficiente para no perder la propia.
«LOS SINGÜANGOS» 1982
