Laguneros siglo XX: Domingo de La Laguna con don Ramón Menéndez Pidal

Domingo de Laguna y las notas de su diario «La visita a don Ramón Menéndez Pidal»

Aquella mañana (…) había amanecido Madrid muy triste, la tristeza del otoño. Me trasladé al barrio de Chamartín, donde en el apacible chalet, que me recordaba las mansiones de los sabios que en la soledad huyen del mundanal ruido (…) en aquel lugar don Ramón investiga y aporta sus frutos a la ciencia española. Se percibe en el jardín el vivo olor al romero aromático, pues los rosales estaban desmayados y las hojas de los árboles hacían una alfombra a nuestro paso. No sé qué significado tendrá para don Ramón el olivo plantado a la puerta de su casa, A mí me pareció un símbolo de paz, que llama la atención al visitante, y obliga a que la paz se guarde en aquel recinto. Nos recibe una doncella con toca y guantes, y nos pasa a una de tantas bibliotecas la casa. Y después de esperar unos minutos, aparece don Ramón Menéndez Pidal, amable y aristócrata, con sus gafas de erudito (…)

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