LA PLAZA DE LOS PATOS EN SANTA CRUZ DE TENERIFE. Por Carlos García

Superior: Lo que será la futura plaza, con la piedra del Rey para lo que se pretendió ser el pedestal del monumento a O´Donnell. Inferior: imagen de la conformación de la plaza»
Comenzamos con una nueva colaboración del Dr. Carlos García. En este caso se trata de un estudio de su gran fondo histórico-fotográfico. El amigo Carlos comentará acertadamente, como siempre, documentos fotográficos de Tenerife en su colaboración semanal
La Plaza de los Patos está situada en la avenida 25 de Julio, la que conmemora la victoria sobre Nelson, calle que ideó Patricio Estévanez en 1881 en lo que llamó la “Gran Vía”, para conectar la parte norte con la sur de la ciudad y que nunca llegó a ser realidad. Es en 1924 cuando la calle es abierta al tráfico y al uso ciudadano desde la Capitanía General hasta el Paseo de los Coches. Con el comienzo de la edificación del Barrio de los Hoteles gracias a la Sociedad Constructora, primer barrio con rango de residencial de Santa Cruz, la plaza queda inmersa en el mismo. Este incluía la nombrada Gran Vía y una rotonda, a modo de plaza, que sería posteriormente la Plaza de los Patos.
Existieron varios proyectos para erigir en la plaza algunos monumentos, como el de Viera y Clavijo, que también se pensó en colocarlo en la plaza de la Sociedad Constructora, hoy de Ireneo González, y que jamás fue puesto en ningún lado.

Superior: La farola de alumbrado sobre la Piedra del Rey. Primeros bancos de madera y Palacio Marti-Dehesa construido». Inferior: Inauguración de la plaza.
Con proyecto de Agustín Querol, en 1901, el alcalde Pedro Schwartz recomendó la colocación de un monumento al General Leopoldo O´Donnell, hijo de Santa Cruz nacido en la casa frente a la parte norte de la Plaza de la Pila, en esa nueva rotonda, con la colocación de la primera piedra aprovechando la visita del Rey Alfonso XIII en 1906, que , tras una misa de campaña en la Plaza Weyler, se trasladó y colocó esa piedra en la plaza terrera, bendiciendo el acto el Obispo Rey Redondo y acompañados por la comitiva real, Teresa de Borbón y Fernando de Baviera, junto con los ministros de la Guerra y Gobernación.

Superior: Imagen de la conformación de la plaza. Inferior: La plaza más evolucionada, con el estanque y la fuente central, los parterres de los jardines y parece que la figura central del estanque sea «el niño»
Desde ese momento fue conocida como Plaza de la Piedra del Rey, sufriendo el monumento un olvido, por falta de recursos económicos, a pesar de que el mismo fue sufragado por suscripción popular desde 1874 año del fallecimiento de O´Donnell.

Superior: Ampliación donde se ve la figura del niño o angelote en el centro de la fuente. Inferior: Detalle de la garza sobre la montaña de piedras y ñameras en el estanque. Siguen los bancos de madera.
Por orden del Ayuntamiento la piedra fue protegida por una valla metálica y usada como base para una farola del alumbrado público. No obstante todo, la plaza fue comenzada realmente a construirse en 1909 con proyecto de Antonio Pintor, que le añade una fuente y, con distintas modificaciones hasta 1917, es como nos llega en forma de glorieta en la confluencia de seis calles que la rodean y que podemos contemplar en las imágenes.

Estanque central con la garza y unos niños aldededor. Existen patos en el estanque. Inferior: vista panorámica con el estanque y los patos nadando.
Para ello se retiró la primera piedra y se construyó un estanque central rodeado de una valla, con la presencia de unos cuantos patos, y en el centro una elevación de piedras volcánicas por las que un chorro surtía agua a través de una figura de un niño, a modo de angelote. Bancos de madera y algunos parterres completaban su configuración.
Esta figura o estatua del niño no se sabe de donde procedió y su presencia condicionó que también, en aquel momento, alguien la denominara como Plaza del Niño.
Más adelante fue cambiado el niño por una garza o cisne de cerámica, con su pico hacia el cielo y que elevaba el chorro de agua de la fuente, bajo la cual y rodeándola, una plantación de ñameras frescas y verdes, junto con la plantación de árboles y jardines obra del alcalde Marcos Peraza.
Finalmente el aspecto se modificó como lo conocemos actualmente, en copia de una plaza de Sevilla, la de las ranas en el parque de María Luisa, con un estanque central, de azulejos y rodeada de ocho ranas, también de cerámica por las que fluye el agua, y un pato central en la fuente que antes estaba sobre una tortuga. Me dijo en una ocasión Juan A. Padrón Albornoz, que existía una plaza gemela a esta dos en la ciudad de México, cosa que nunca he podido averiguar.
La rodean unos bancos de azulejos, donados por la Junta de Fomento de Turismo, con propaganda diversa de vehículos, tabacos y chocolate de la época.
Está considerada por muchos como la plaza más encantadora y bella de Santa Cruz.
