LA ROMERÍA DE SAN BENITO DEBE DE RECUPERAR LA PRESENCIA DEL CAMELLO (III). Por Julio Torres

Camellero y magas del Cartel de San Benito 2018. La Laguna 1953
DEL CAMELLO EN CANARIAS: SU USO EN EL TRANSPORTE DE MERCANCÍAS Y VIAJEROS
El camello como animal de carga
El camello es un excelente animal de carga (300 a 400 Kg) y aunque ha sido considerado como un animal lento, su marcha no es inferior a la del buey: unos 4 Km por hora. No en vano, en el Sahara – sea el que fuere el momento de introducción del camello en nuestro Archipiélago, su origen africano es indiscutible- lo emplean como animal corredor, circunstancia que explica su etimología griega (dromedario = corredor).
Es curioso conocer algunos términos de la nomenclatura popular: guelfo es un camellito pequeño; el majalulo ya alcanzó su total crecimiento, pero es joven aún; se llama téfana a cada una de las rodillas traseras; la concha es una callosidad enclavada en la parte anterior del pecho. Se denomina corcova al cúmulo dorsal de grasa (en ningún caso “joroba”). Una camellada es la prestación gratuita de los camellos de un lugar a favor de un vecino que la solicita para la conclusión de una faena urgente: tiene un cierto carácter festivo y el anfitrión-beneficiario está obligado a corresponder al servicio con comida y bebida.
Dada la aventajada altura que alcanza la corcova (2 m como mínimo), se hace imposible car¬gar o descargar el camello estando parado, es decir, “de pie”; es necesario hacerlo tuchir : echarse al suelo con la característica flexión de las cuatro rodillas. ¡Tuche! es la voz exhortativa del camellero (en Fuerteventura dicen: fuche y, en Tenerife, afuche).
Antes de cargar al camello hay que ensillarlo. Y previo al ensillado hay que disponer los bastos, que comprenden:
1º Sudadero, que así se denomina al trozo de lienzo extendido a lo largo de la corcova. En la parte delantera sobresale de la silla unos 15 ó 20 cm y, en la trasera, cubre casi por completo la cadera.
2º Basto (o baste) de igual tamaño y forma que la silla. Sobre él se disponen las bastillas.
3º Bastillas, son dos (como un basto partido verticalmente por su mitad). La bastilla delantera tiene más relleno que la trasera, para compensar el natural desnivel hacia delante de la corcova y conseguir que la silla asiente horizontalmente.
4º Los atillos, dos pares de cuerdas sujetas por los extremos del basto para amarrar en cada una de los cruces de la silla.
La sujeción y estabilidad de la silla (y de los arneses de carga en general) se obtiene por un pretal y una grupa especial que se denomina tajarra. En escasas ocasiones y por motivos excepcionales se emplea la cincha. Pretal y tajarra pueden ser totalmente de cuero, o de un trenzado de pita (fibra textil de la pitera) con cuero en la parte superior hasta la hebilla.

1959. Miguel Delibes con los camellos de Lázaro en el Puerto de la Cruz. Archivo Delibes.
Una vez dispuestos los bastos, sobre ellos se dispone la silla y, sobre ésta, los elementos necesarios para acarrear las diversas mercancías. Así, por ejemplo, para el transporte de uvas se usaban las denominadas cajas de vendimia (generalmente pintadas de rojo) y para la carga de paja, estiércol o piñas de millo, el baso (armazón de madera del que pendían bolsas de malla).
La silla consiste en un aparato de madera, integrado por dos vigas paralelas unidas por una serie de travesaños perpendiculares.
Las vigas principales, vistas de frente, presentan una línea quebra¬da: dos tramos horizontales o brazos, que soportan la carga, y una parte central, en ángulo, para acoplarse a la arista de la corcova. Cada par de vigas de ambos costados se unen en cruz sobre la corcova. La silla consta en total de 12 travesaños (3 en cada brazo y 3 a cada lado del ángulo central). Los travesaños están empotrados en la madera de la viga, excepto los que rema¬tan el extremo del brazo y los inmediatos a la cruz, que van super¬puestos a las vigas y sobresalen de la anchura de éstas. Los trave¬saños superpuestos juegan un importante papel en el cinchado de la carga, pues la soga se engarza en ellos. Cinchar es eso: amarrar la carga a la silla por medio de la soga que por eso se denomina soga de carga. Para cinchar se inserta de la cruz posterior la porción media de la soga, de forma que queda dividida en dos ramales simétricos, con cada uno de los cuales se procede a cinchar la carga de cada lado. Este era el procedimiento típico de cinchar, empleado, por ejemplo, con las barricas (recodemos que así llamamos los canarios a los toneles con una capacidad de entre 80 y 90 litros) y siempre que las dimensiones o forma irregular de la carga no impongan al¬guna modificación.
Como la corcova es alta, delgada y flexible, la silla forma sobre ella algo parecido a una balanza, y es preciso distribuir proporcio¬nalmente el peso de la carga entre ambos brazos: cuando se cargaban sustancias divisibles u objetos pequeños se iban añadiendo gradualmente iguales pesos a cada lado; pero si los cuerpos a cargar eran muy grandes y pesados era necesario sostener el brazo cargado mientras el brazo libre permanecía vacío. En ningún caso la silla podía ir libre de un lado y cargada del otro, y la nivelación se obtenía por contrapesos (piedras, el mismo camellero, etc.).
Pero no sólo se cargaba sobre los brazos, sino también bajo ellos y sobre la cruz. De esta forma se procedía con las cargas de leña que requerían una manera especial de cinchar. Se empleaba, no una soga, sino dos, y más resistentes que la ordinaria -soga de leña-.
