HOMENAJE DE LA TUNA DE DISTRITO DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA A LA VIRGEN DE CANDELARIA EN SU XXXV, en el año 2009
Tras la misa en la iglesia de La Concepción de La Laguna, Parroquia Matriz de la Isla y actual sede catedralicia, la Santísima Imagen de Ntra. Sra. La Virgen de Candelaria inició el trayecto que La llevaría hasta la lagunera la Plaza del Cristo, para encontrarse con su Hijo. En el transcurso del mismo, recibió el homenaje de la Tuna de Distrito de la Universidad de La Laguna.
No podía ser menos, pues entre los títulos que honran y adornan a la Muy Noble, Leal, Fiel, de Ilustre Historia, …Ciudad de San Cristóbal de La Laguna se encuentra el de “universitaria”. Y es que fue en 1792 cuando, virtud a un Real Decreto con fecha de 11 de marzo, Carlos IV ordenó la creación, en la entonces capital de la isla de Tenerife, de la primera Universidad Literaria del archipiélago canario. En 1816, Fernando VII dicta un nuevo Real Decreto por el que resuelve “establecer en la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna una Universidad con los mismos privilegios, exenciones y prerrogativas que gozan las demás de estos Reinos, y que dicha Universidad se denomine y llame Universidad de San Fernando”. Para ello, la casa colegio de la Compañía de Jesús de La Laguna se convirtió en la primera sede de la Universidad Literaria de San Fernando, que abrió sus puertas como institución académica el 12 de enero de 1817.
Así, la Universidad de San Fernando, la Universidad de La Laguna, con más de dos siglos de historia, se postró a los pies de la Virgen de Candelaria a través de su Tuna de Distrito, reconocida a nivel internacional y premiada en numerosos certámenes. Y es que no puede entenderse La Laguna sin su Universidad, pues entre ambas existe una sinergia eterna e invulnerable. Por lo tanto, en la despedida de la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna a la Stma. Virgen de Candelaria debía y tenía que estar presente su Universidad de San Fernando. Y ésta Le lloró su adiós a través de su Tuna de Distrito, cumplimentándose así una recíproca interconexión entre La Laguna-Universidad-Patrona de Canarias que no puede, en todo el archipiélago, darse ni existir más que en esta Ciudad.
En la Plaza de la Catedral, junto al busto del recordado y amadísimo Obispo de esta Diócesis, el güimarero don Domingo Pérez Cáceres, más de cincuenta tunos conformaron un semicírculo perfecto ante la Virgen de Candelaria. Ante Ella, como ya hemos descrito, hermosamente revestida, interpretaron “La Laguna” (su canción señera que fuera escrita para un celebérrimo film que conectaba a Canarias-Tenerife- La Laguna y la Universidad) y “Amor Canario”. Después, el tuno más antiguo, el queridísimo Francisco Tray Bousoño (“Paco Tray”) le impuso, en este espontáneo homenaje, la beca de honor de la Tuna de Distrito.
Pareciéndose encogerse los corazones de la multitud allí presente y cuando parecía que no podíamos sentir más, anegarnos de más emociones, abarcar más sensiblidades… entonces, todos a una, los tunos enarbolaron sus capas al viento para, en un ágil movimiento, rendirlas, en forma de alfombra, ante Su paso. Así, la Señora pisó pausadamente las capas que los tunos le ofrecían, plegadas de cintas de colores, preñadas de reconocimiento y certificación testimonial de la Historia y la tradición de una Ciudad y sus gentes, de una Ciudad y sus estudiantes. Tan emotivo fue este homenaje que hasta los antañones bronces de La Catedral enmudecieron para que Ella escuchara cómo aclamaba la multitud presente la sencilla y emocionante ofrenda que la tuna, la Universidad de La Laguna le brindaba. Una multitud que coreaba los “vivas” a la Virgen que los tunos lanzaban al aire.
Esta espontánea ofrenda pudo desarrollarse gracias a la inestimable colaboración prestada por Pedro Arturo López, José Ángel Salas, Francisco Toste y Bonfilio Marrero, que ha ejercido, desde el momento que la Imagen se desplazaba desde el altar mayor de su Basílica hasta su regreso al mismo, de Mayordomo de la Virgen (una labor encomiable, siempre al pie de la Virgen, que ha hecho honor a sus dignos ancestros, todos laguneros “de pro”).
Después de este homenaje, La Laguna, ciudad cosmopolita y siempre generosa, Le brindaría otro más. El “Orfeón La Paz”, señera y reconocida internacionalmente institución lagunerea, le hizo su particular ofrenda musical. Una prueba más de la siempre hospitalaria Ciudad con la Virgen Morena; no en vano ha sido el único municipio que Ella visitó desde el siglo XVI hasta el siglo XX, pues fue en éste último cuando se programó su primera visita a Santa Cruz.
Ella abandonó La Concepción; Ella se despidió de La Laguna… Así, parafraseando a la tuna: “Triste y llorosa queda la Universidad; triste y llorosa queda la Ciudad”.
