FRENAZO A LAS JUBILACIONES FORZOSAS EN SANIDAD

Dr. Carlos García. 
Médico. Intersindical Canaria

Se veía venir, estaba cantado. Un día después de la jubilación forzosa de cientos de trabajadores sanitarios, entre ellos 140 médicos, una juez ha paralizado cautelarmente la aplicación de la medida. Se le había advertido al Gobierno de Canarias, por sus propios asesores jurídicos,  que la norma de jubilar forzosamente a los 65 años no se ajustaba a derecho y podría traer consecuencias de indemnizaciones o de reposición en sus puestos de trabajo a aquellos que tenían concedidas legalmente prórrogas laborales hasta los 70 años. Ya una magistrada ha dictado una sentencia cautelar y supongo que, a partir de ahora, y como fichas de dominó, caerán una a una, las medidas con los afectados sanitarios cuando sus abogados lo soliciten, que en ello están.  Esto demuestra que a nuestros gobernantes le importa poco nuestra sanidad pública, que desmantelan con políticas como esta, a pesar de sus buenas palabras y mejores intenciones. Obras son amores y no buenas razones, o por sus obras los conoceréis, que dicen los proverbios y las enseñanzas cristianas.

Y es que no escarmientan al promulgar y dictar normas y leyes a sabiendas de presuntas vulneraciones ciudadanas o constitucionales. Aumentaron las jornadas laborales de los empleados públicos, de forma irregular, presuntamente violando los convenios y negociaciones colectivas,  lo  que se encuentra recurrido ante la justicia. Disminuyeron las pagas extras de los trabajadores públicos, que resultó ser improcedente y que se debe regularizar. Rebajaron en 20% los horarios y salarios de empleados que, igualmente, se encuentra bajo  interpretación jurídica por posibles modificaciones de los procedimientos establecidos en el Estatuto de los Trabajadores e incluso por inconstitucionalidad. Ahora jubilan forzosamente, en aplicación de la Ley General de Presupuestos de Canarias, y al parecer, sin respetar los cauces adecuados, a sabiendas de que pagarán indemnizaciones cuando se celebren los juicios. Y todo con pólvora ajena, con dinero público, sin responsabilidades patrimoniales personales, mirando para otro lado que yo no he sido.

 

Para colmo de desvergüenzas, ha saltado la noticia de que algunos parlamentarios canarios, empleados públicos a la vez, lo mismo que un cargo directivo político del Servicio Canario de Salud, no aceptan esta aplicación de jubilación forzosa basada en una ley que ellos mismos elaboraron desde el Gobierno y  en sede parlamentaria, presentando un recurso de reposición a la misma, desde su plaza laboral pública, manteniéndose, eso sí, en su puesto y cargo político que no dejan. ¡Cosas veredes amigo Sancho¡ que hoy estoy de refranero.

Estos médicos en plenas capacidades profesionales  que son jubilados con su amplia experiencia clínica son precisos y necesarios para mantener, que no mejorar, la sanidad tal y como la tenemos actualmente. Imaginemos como estará en breve tras prescindir, de una sola tacada, de 149 facultativos médicos. Y mientras… ¿por que nuestros políticos si pueden continuar en sus cargos a pesar de rebasar esta edad? ¿Cuantos diputados, consejeros, concejales, directivos y asesores políticos tienen más de 65 años? ¿Ellos sí que se consideran aptos para ejercer sus tareas y no un médico? ¿Quien lo dice, quien lo dicta, quien lo permite?

Mientras todo este esperpento ocurre, las listas de espera sanitarias suman y aumentan, y los pacientes sufren y se desesperan, los que logran sobrevivir. Y nuevamente el Diputado del Común comunica que elaborará un informe extraordinario sobre sanidad porque la “realidad es insufrible para la ciudadanía, con abultadas listas de espera”.

Y decir, también, que los Directores y Gerentes de los centros sanitarios públicos, esperaban con extraña voracidad, se produjera la jubilación de tantos médicos, porque era el momento de colocar a los suyos, a los afines a su política de gestión, en las jefaturas de servicio que los que se marchan dejan vacantes. Pero no aplicando el procedimiento para la provisión de esas plazas según los criterios del Servicio Canario de Salud, con concursos públicos y de libre concurrencia, con objetividad e igualdad en las condiciones de acceso,  sino puestos a dedo, con carácter funcional, como ha ocurrido en el HUC donde se ha dictado una Resolución de la Gerencia con nombramientos de los nuevos Jefes de Servicio asistenciales, escrito redactado semanas antes de producirse el hecho de la jubilación, como se puede comprobar por las fechas impresas, con nombramientos de personas afines a sus métodos de dirección. Y es que todo estaba atado y bien atado, como también dijo alguien.  Un vergüenza más de todo este sistema sanitario que soportamos los trabajadores y los habitantes de las islas.

Ahora que actúe la justicia, que la esperamos ansiosamente.

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