La histórica Procesión Extraordinaria  del 18 de mayo de 2025 en La Laguna

Las campanas de la Catedral repicaban alegres anunciado la efemérides. Desde primeras horas de la mañana, ríos de gente entraban y salían del templo para visitar los hermosos tronos que ya lucían espléndidos con su exorno floral. Y es que,  con motivo del Jubileo Diocesano de las Hermandades y Cofradías, nueve imágenes se aprestaba para una Procesión Extraordinaria que, como tal, sería inédita, pues nunca en la larga historia de la añeja Ciudad habían procesionado todas juntas. Aquellas que no tenían sede en la S.I. Catedral –esto es, Ntra. Sra. de la Concepción, san Benito Abad, san Juan Bautista, san Miguel Arcángel y el Cristo de La Laguna– ya habían sido trasladas la tarde anterior, salvo este último, que lo hizo en la tarde del mismo 18 de mayo, tras la solemne ceremonia del Descendimiento, que sí fue el día 17. Subrayar que Ntra. Sra. de la Concepción y san Benito Abad se habían dirigido juntos a la S.I. Catedral y que entraron también juntos en ella, en una emotiva procesión.

Las imágenes

La elección de las imágenes no fue caprichosa. Ntra. Sra. de la Concepción es alcaldesa honoraria y perpetua de la Muy Noble, Leal, Fiel, de Ilustre Historia, Universitaria y Episcopal Ciudad de San Cristóbal de la Laguna, Patrimonio Mundial. Además, su cofradía es la única de las Islas que ostenta entre sus títulos el de «Imperial». San Juan Bautista es compatrono mayor de La Laguna y santo protector contra la Peste de Landres –también «Peste de Flandes», por el supuesto origen de la pandemia –, que asoló la Ciudad en 1582. San Benito Abad es el abogado y protector de las sementeras de Tenerife desde 1535. En 1947 comenzó su Romería Moderna, la única que en las Islas ostenta el título de «Regional». El hermano Pedro es el primer santo de las Islas Canarias. Religioso terciario franciscano y misionero, fue fundador de la Orden de los Betlemitas. Nacido en el municipio tinerfeño de Vilaflor, fue canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002. San José de Anchieta es el primer santo nacido en La Laguna (1534). El misionero jesuita fue canonizado por el papa Francisco el 3 de abril de 2014. San Miguel Arcángel es patrón de la isla de Tenerife y compatrono mayor de La Laguna –junto al ya mencionado san Juan Bautista–. Representa la evangelización de la isla de Tenerife bajo su advocación, motivo por el cual figura en el escudo de armas de La Laguna, que le fue concedido por la reina doña Juana en 1510.  La ciudad fue declarada la primera capital de la isla y, por ende, adoptó este escudo como su emblema municipal. Puesto que la ciudad fue fundada en fechas cercanas a la festividad de san Cristóbal de Licia, este santo es el patrón de La Laguna, además de ser titular de la diócesis. Nuestra Señora de los Remedios es patrona de Tenerife, de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna y de la Santa Iglesia Catedral, debido a su gran devoción y a la importancia que adquirió en la vida religiosa y cultural de la isla durante los siglos XVII y XVIII. El Santísimo Cristo de La Laguna es la imagen cristológica con más devoción en Canarias.

Debido a su carácter «Diocesano» acompañaron a las imágenes hermandades y cofradías de toda la diócesis, de manera que participaron en esta Procesión Extraordinaria más de 600 personas.

La Procesión

A las 17:30 horas comenzó la celebración eucarística en la S.I. Catedral, presidida por el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro), Eloy Santiago; cantó la misa el Orfeón La Paz. A su término se inició la histórica procesión, que discurrió por las calles de La Carrera, Ascanio y Nieves, San Agustín y Viana, para retornar a la S.I. Catedral. En este punto, las imágenes no pertenecientes a este templo regresaron a sus respectivas iglesias.

Abrían la procesión las mangas de cruz de: Cristo de La Laguna, San Benito, San Juan y parroquia «matriz» –ya que es la más antigua de la isla de Tenerife y de ella «nacieron» todas las demás de la diócesis– de Nuestra Señora de la Concepción, flanqueadas por sus correspondientes parejas de ciriales de plata.

La primera imagen del cortejo procesional fue Ntra. Sra. de la Concepción, talla de candelero para vestir del orotavense Fernando Estévez de 1847. Vestía ricos mantos celestes que pertenecieron a la talla anterior, también denominada «Virgen de la Antigua» (anónimo, hacia 1541), además del fajín que acredita su condición de alcaldesa honoraria perpetua de La Laguna. Sobre su cabeza, la corona imperial con la que fue coronada canónicamente por el obispo Domingo Pérez Cáceres en 1954, en conmemoración del centenario del dogma concepcionista. Aparecía bellísima sobre su trono de plata repujada y sus andas de baldaquino, profusamente adornadas a base de orquídeas bicolores, predominando el rosa.

La acompañaron: La Pontificia, Imperial, Real y Venerable Cofradía de la Inmaculada Concepción de María Santísima Nuestra Madre y Señora –algunos de estos títulos los ostenta desde 1532; Hermandad del Santísimo –la más antigua de Tenerife–; Cofradía del Santísimo Cristo del Rescate y Nuestra Señora de los Dolores; Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Amargura; Cofradía del Lignum Crucis y Nuestra Señora de la Piedad; y, procedentes de Santa Cruz de Tenerife, Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Santísimo y María Santísima de la Esperanza Macarena.

Después, la imagen  policromada de san Juan Bautista, cubierta por su característico manto grana. La talla anónima es de estilo renacentista, incuso se considera que puede entroncarse con la escuela sevillana del siglo XVI. Lirios blancos adornaban su trono y baldquino de plata. La Hermandad  de San Juan Bautista y  la Cofradía del Santísimo Cristo de las Caídas acompañaron a esta imagen, que arribó a Tenerife en 1584, un año después de considerarse controlada la pandemia de peste bubónica.

En tercer lugar, la imagen de san Benito Abad, de la que solo se sabe que ya estaba en su ermita en 1777, por lo que, evidentemente, tuvo que sustituir a una anterior que datara, de al menos, 1535. Sobre su cabeza, su espléndida mitra barroca de plata, y en sus manos, el cáliz y el báculo, también de «plata de Lázaro».  El exorno floral fue a base de lirios blancos y amarillos, mientras que un haz de trigo anudado con una cinta violeta de seda reposaba a sus pies. Lo acompañaron la Hermandad de San Benito Abad, la Hermandad Penitencial de la Santa Faz y la Hermandad de Labradores de La Orotava.

Presentada en noviembre de 2022, la imagen del santo hermano Pedro  es una talla completa del jienense Antonio José Martínez.  Sobre el austero gris de su túnica y capa destacaba el blanco de los lirios. Entre otras, acompañaron al santo la Hermandad Franciscana de la Oración en el Huerto, la Hermandad terciaria franciscana, Hermandad y Cofradía de María Santísima de los Dolores (La Cuesta), Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad,  Muy Antigua y Venerable Hermandad de la Sangre de Cristo y de la Santa Cruz y Adoración Nocturna de La Laguna.

También del siglo XX es la imagen de san José de Anchieta, una escultura de bulto redondo ejecutada por el canónigo doctoral emérito José Siverio Pérez en la década de los 80. Lucía un exorno floral a base de lirios blancos y bicolores. Durante la procesión lo acompañó la Asociación Cultural Hogar del Pensionista Padre Anchieta y la Hermandad de Caballeros del Padre Anchieta.

La talla de madera policromada y dorada del arcángel san Miguel es de autor anónimo-Tenerife, del siglo XVI. Procesionó  sobre el bellísimo trono de plata repujada del Señor de la Humildad y Paciencia de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, de basa barroca, mientras que los respiraderos corresponden al siglo XX. Con un exorno floral a base de lirios blancos y rosas bicolores, blanco y rosa, lo acompañaron: Cofradía de las Insignias de la Pasión del Señor y la Soledad de María Santísima; Cofradía Penitencial de la Unción y Mortaja de Cristo; Cofradía de penitentes de la Misericordia; Venerable Hermandad del Santísimo Rosario, Nuestra Señora de la Soledad y Santísimo Cristo Resucitado; y el guión de la policía municipal de La Laguna, pues san Miguel es su patrón.

De los talleres de Olot, en 1904, salió la imagen de san Cristóbal que procesionó esa tarde. Llevaba un exorno floral a base de gerberas rojas y siemprevivas blancas. Entre otras, acompañó al santo patrón Real, Muy Ilustre y Capitular Cofradía de la Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora de las Angustias y Santísimo Cristo de los Remedios.

A continuación pudimos contemplar la talla de Nuestra Señora de los Remedios, del siglo XVI y de origen incierto: Algunos señalan un origen netamente tinerfeño, e incluso se la ha catalogado como la primera obra de arte sacro realizada en Tenerife. Otros hablan de Sevilla o del norte de Europa; me incluyo entre estos últimos, apoyándome en su fisonomía anglosajona y en la gran cantidad de imágenes que abandonaron los altares y llegaron a las Islas tras la reforma protestante. Con su hermoso Niño en los brazos y su característico rostrillo, procesionó sobre su trono y andas de baldaquino de plata repujada barrocas; lirios blancos y rojos anturios destacaban sobre la brillante plata.

Acompañaron a las imágenes de la Virgen de los Remedios, el santo hermano Pedro y san José de Anchieta las hermandades y cofradías que no se mencionan en este artículo y que se enumeran en el PDF que se ajunta. Jubileo de las hermandades y cofradías de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, 20 de mayo de 2025

Como no podía ser de otra manera, cerró la procesión el Santísimo Cristo de La Laguna. La talla anónima del siglo XVI, considerada de origen flamenco, lució imponente, abriendo sus brazos a toda la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, clavado en su cruz de plata, repujada en los talleres laguneros en 1684 por el maestro platero Juan Roberto Zambrana, según dibujo de Cristóbal Hernández de Quintana. La basa del trono, también de plata, corresponde asimismo a los talleres laguneros. Llevaba un exorno floral  tipo «inflorescencia», esto es, a base de múltiples tipos de flores de diversos colores. Escoltada por los artilleros, lo acompañó la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna.

Como queriendo ponerse a sus pies, antes de regresar a sus respectivos templos, las imágenes de Ntra. Sra. de la Concepción, san Juan y san Benito esperaron a que el Crucificado lagunero pasara ante ellas.

Presidió la procesión el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Mons. Eloy Santiago. Integraban la comitiva civil representantes de la corporación municipal, presidida por Luis Yeray Gutiérrez. Encabezaba la representación militar el teniente general del Mando de Canarias,  Julio Salom Herrera.

El acompañamiento musical corrió a cargo de: Banda de cornetas y tambores «San Miguel», Crearte Unión Musical Tejina y la Banda La Fe, entre otras.

En esta Procesión Extraordinaria, no solo tuvimos la oportunidad de ver procesionar juntas algunas de las devociones más importantes de la Ciudad, sino que además pudimos contemplar parte de su rico patrimonio de orfebrería. Los diversos tronos y baldaquinos que desfilaron ante nuestros ojos demostraron porqué San Cristóbal de La Laguna fue considerada el centro plateril de las Islas durante los siglos XVII y XVIII.

En palabras de Juan Antonio Pérez Gómez, presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de San Cristóbal de La Laguna, fue sin duda «una procesión histórica e irrepetible, síntesis de la devoción diocesana, profundamente marcada por su acervo cultural».

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