25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: El Ateneo de La Laguna en los albores del siglo XX (III). Por Julio Torres

Asociaciones culturales y recreativas

Será, pues, la burguesía, como se ha dicho clase social en ascenso, la que marque la pauta de los nuevos gustos culturales en La Laguna, tendencia que empieza a consolidarse especialmente a partir del último cuarto del siglo XIX y que se caracteriza por la importancia de la actividad privada: los eventos culturales se desarrollarán en los salones y teatros de las asociaciones, y en el Teatro, quedando en un segundo plano la plazas, utilizadas para los actos más populares y festivos, sobre todo veraniegos. Así, “el cambio de localización de los actos culturales, del ámbito familiar, privado, al público es un hecho cada vez más evidente a medida que avanza el siglo” (Hernández Hernández, 1998: 170).

Es a partir de ese último cuarto de siglo cuando surgen asociaciones culturales de gran relevancia, en las que se desarrollará una interesante actividad literaria, musical y teatral. En este periodo también asistimos al desarrollo de la prensa, que se convertirá en catalizadora de los gustos e inquietudes de la burguesía lagunera. Es también un periodo de gran creatividad literaria, con la presencia de destacados autores, algunos de los cuales compondrán la “Escuela Regionalista de La Laguna”: Mateo Alonso del Castillo, Nicolás Estévanez, Francisco Fernández de Bethencourt, Justo P. Parilla, Patricio y Guillermo Perera y Álvarez, Manuel Picar, Francisco Mª Pinto, José Tabares Bartlett, Manuel Verdugo Barlett, Antonio Zereolo, …junto a toda una serie de pensadores e intelectuales –Adolfo Cabrera Pinto, José Rodríguez Moure, Manuel de Ossuna-.

Como se ha señalado, las primeras asociaciones laguneras, propiamente dichas – Rodríguez Moure (1935:283) habla de “La Manchega” como “la primera casa que tuvo honores de casino de esta Ciudad”- aparecen a partir del último cuarto de siglo XIX. En ello tuvo mucho que ver la prensa lagunera, en el sentido de propugnar desde los años 70 la creación de asociaciones y medios de comunicación para superar el asilamiento en que vive La Laguna. Fue el periódico “El Progreso” el que comenzó a plantear la posibilidad de crear Ateneos para que la élite ilustrara a la clase trabajadora. En realidad, el papel de la prensa, junto con el de los intelectuales más arriba mencionados, fue fundamental en esta época de carencias culturales y de canales de difusión de opinión.

Sin embargo, la mayor parte de las asociaciones laguneras estarán dirigidas por y para la élite cultural, deseosa de espacios socioculturales de expansión y de expresión de sus intereses e inquietudes literarias, musicales y teatrales. Además, se convirtieron en centros de debate de temas de gran trascendencia o cotidianos y en “gabinetes de lectura” de periódicos y libros de temática variada. Hubo sociedades con un eminente carácter intelectual como “La Instructiva”, “Gabinete Científico y Literario” o “El Progreso”, y otras con un marcado matiz ocio-cultural como “El Casino de La Laguna”, “El Porvenir”, “La Amistad”, el “Círculo Literario y de Recreo”, el “Círculo Liberal” o “El Renacimiento”.

La Instructiva (1870-1880/82) fue una de las asociaciones más importantes. Nacida al calor de la fiebre revolucionaria del 68, desarrolló su actividad en el salón de actos del Instituto Provincial (actual “de Canarias, Cabrera Pinto”), ya que buena parte de sus socios son profesores de aquél. Aunque en su declaración de principios se considere como una sociedad literaria con el fin de investigar, debatir y propagar el gusto por la literatura y las bellas artes, además de ofrecer “instrucción gratuita a las clases trabajadoras desheredadas ayer, llamadas hoy al goce de todos los derechos y al conocimiento de todos sus deberes”, en realidad se crea (Hernández Hernández, 1998) como un centro de encuentro para la élite cultural y política laguneras.

Algunos socios de esta sociedad fueron: Juan Ascanio y Nieves, Quintín Benito, Blas Cabrera, Patricio Estévanez, Francisco Fernández de Bethencourt, Cirilo Olivera, Manuel Ossuna, José Mª Pinto o Valeriano Santos y Cámara.

Por lo que respecta a su actividad teatral, a comienzos de 1881 se estudió la posibilidad de dotarse de recinto propio. Nace así la idea de engendrar una sociedad dramática que, con el fin de financiarse, actuase en el teatro de la sociedad “El Porvenir”. Así, el periódico “El Propagandista” (30 de mayo de 1881, nº 2; 13 de diciembre de 1881, nº 28) publica que la mencionada sociedad cederá dos salones de la nueva sede en el Palacio de los Condes del Valle de Salazar (posteriormente Palacio Episcopal) a “La Instructiva”. Sin embargo, esta iniciativa no cuajó.

También te podría gustar...