Mantener vivo el espíritu romero: Romería en honor a San Agustín-Arafo. Por Julio Torres
Desde La Laguna Ahora queremos destacar entre las fiestas araferas a la romería en honor de San Agustín, fiesta típica canaria que se celebra el sábado anterior al último domingo de agosto. Son numerosas las parrandas, rondallas y carretas tiradas por bueyes las que recorren las principales calles del pueblo, en un clima de gran animación.
La romería en honor a San Agustín en Arafo comenzó a celebrarse en 1975 y en 1982 se le concedió por la Secretaría de Estado de Turismo el título honorífico de “Fiesta de Interés Turístico” por ello se exige a todas las personas que participan en ella el estar ataviados con el traje típico. El día grande de los festejos, que coincide con el último domingo del mes, se han llevado a cabo sucesivos hermanamientos y Jornadas de intercambio cultural con diferentes municipios de la península.
Hemos visto que la advocación por el obispo de Hipona es introducida en el pueblo por monjes del convento del Espíritu Santo a principios del siglo XVI. Sin embargo, un extraño y bello suceso, acaecido en 1751 y que es conocido como el “milagro” de San Agustín, va a consolidar definitivamente en Arafo la veneración hacia este Santo Padre. En torno a 1745 ó 1746 un enorme derrumbamiento de piedras taponó completamente el naciente de Añavingo, que abastecía de agua el lugar. Para lograr el desescombro, se organizaron peonadas que trabajaron infructuosamente durante varios años. Ante la imposibilidad humana de obtener el preciado líquido, se decidió llevar una imagen de San Agustín hacia el naciente y así se hizo el 21 de septiembre de 1751. Al dejar la imagen en la angostura y de regreso al pueblo comenzaron a caer unas gotas que a la noche se tornaron en un tremendo temporal. Por la mañana, el organizador de la plegaria, Juan Hernández Santiago, se personó en el lecho de la hondonada, preocupado por el estado de la imagen. Cuando llegó, contempló con asombro que no sólo estaba en perfecto estado sino que las aguas del naciente estaban manado de nuevo. El 9 de octubre el vecindario concurrió a Añavingo a buscar la imagen, que fue devuelta a la ermita con toda veneración. Esa rogativa, celebrada el 9 de octubre de 1751, puede considerarse como la primera romería de San Agustín. La tradición de ir al barranco en honor al prodigio todavía perdura y cada cuatro años se acude a un pequeño nicho el que se venera una imagen del santo para bajarla en procesión a la iglesia parroquial.
