LAS ROMERÍAS DE SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA (II). Por Julio Torres
Empiezo por la Romería de San Benito Abad, en La Laguna, pues es la única de todas que tienen lugar en el archipiélago que ostenta el título de “regional”. Esta romería data de 1532, pues fue el 11 de julio de ese año cuando el abad de Nursia se convirtió en patrón de las sementeras de Tenerife y, por ende, de las de La Laguna, al ostentar ésta la capitalidad de Canarias (posteriormente su protección se extendería a los labradores, al ganado y al campo en general). Como es bien sabido, la elección fue al azar y el Cabildo prometió hacer tres fiestas cada año, una en su día, otra el segundo día de Pascua de Pentecostés y otra el 11 de julio, día de su elección.
Desde un principio, con la ermita de San Benito a medio construir, el santo comenzó a procesionar. El recorrido era breve, pero procedentes de cualquier parte de nuestra geografía acudían a ésta gentes para suplicar protección para sí mismas, sus campos y sus ganados, y traían consigo las pertinentes ofrendas. En definitiva, se trataba de una romería en toda regla, pues se ceñía a las características que definen una romería y que he mencionado más arriba.
Sin embargo, debido a la desaparición del gremio de labradores en el siglo XIX y a las distintas habilitaciones que sufrió la ermita, esta costumbre se difuminó con el tiempo. En 1898 la ermita de San Benito fue reabierta al culto, lo que supuso la recuperación de la romería, aunque con dos diferencias: 1) los tres días de culto se redujeron a uno, a celebrar el primer domingo después de Pentecostés (la lluvia, para los laguneros “lágrimas de San Juan”, siempre presente en esta fecha, obligaría a trasladarla en 1956, al primer o segundo domingo de julio); 2) San Benito se había convertido en una riquísima zona agrícola y ganadera, por lo que los habitantes de este barrio se convirtieron en los romeros que ofrendaban sus cosechas y ganado. Es en estas fechas cuando se integra en la procesión la danza de las cintas.
En 1949 la romería adquiere sus connotaciones actuales, bajo los auspicios de los hermanos Hernández Arrón, junto con otros vecinos del barrio como José Cañizares y Ángel Álvarez. Romería que fue así descrita por Andrés Lorenzo-Cáceres:
“La Romería de San Benito, en una época en la que la ciudad se envuelve en sus rosas fragantes, mientras los pájaros anidan en las gárgolas de sus palacios o en los salientes aleros de sus balcones monjiles, orea el recinto urbano que recorre con la exultante vitalidad popular que la anima, como si quisiera decirnos que la ciudad rancia, de antiguas leyendas y severos cenobios, goza también de buena salud”[1].
[1] Lorenzo-Cáceres, A. (1950). Programas de la Romería de San Benito Abad.
