Las mujeres ganan el recurso presentado por la Esclavitud del Cristo para impedir su acceso a la hermandad

El ex rector del santuario, el Esclavo Mayor, desde hace la friolera de cuatro años, y su Junta de Gobierno. Foto Archivo.
La Esclavitud condenada a unas costas altísimas por la cabezonería y misoginia de unos pocos
Tras 20 años de lucha infructuosa para ingresar en la Esclavitud del Smo. Cristo de La Laguna, las mujeres decidieron llevar el asunto a los tribunales. El 20 de enero de 2020 se celebró, en el Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Santa Cruz de Tenerife, el juicio contra la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud, y el Obispado de San Cristóbal de La Laguna, como codemandado. Al inicio del mismo, intervino el representante legal del Obispado, allanándose y, por lo tanto, sometiéndose éste a la justicia ordinaria y sus decisiones.
El 11 de marzo se dictó sentencia, según la cual la exclusión de las mujeres vulnera los derechos fundamentales de igualdad, de no discriminación por razón de sexo y de asociación que consagra como fundamentales la Constitución española y la más alta normativa comunitaria. Se declaraba así “la nulidad del artículo 1º de los Estatutos de la Asociación en la parte que excluye a la mujer como aspirante a ser socio de la misma”. Por lo tanto, debía “quedar removido el obstáculo a asociarse por ser mujer”. Todo ello con “la imposición de costas procesales a la asociación demandada”.
Cabía recurso de apelación ante dicha sentencia, y así fue presentado por la Esclavitud, apurando los plazos.
Ayer, 24 de diciembre, Nochebuena en todo el mundo cristiano, conocimos la resolución de este recurso (dictado el 22 de diciembre).
Entre los aspectos más destacados de esta resolución, otra “buena nueva”: el tribunal reafirma “la nulidad del art. 1º de los Estatutos de la entidad demandada en la parte que excluye a la mujer como aspirante a ser socio de la misma”.
Destacamos asimismo, el punto CUARTO, en el que se afirma que: “la Esclavitud tiene su origen en la primitiva Cofradía del Santísimo Cristo de La Laguna, creada desde la llegada a la espléndida ciudad de la Santa Imagen del Cristo antes de la apertura del Concilio de Trento, y compuesta por hombres y por mujeres. Esta cofradía fue absorbida por la venerable Esclavitud que fundaron el 6 de septiembre de 1659 los más distinguidos de la isla del monte nevado, concretamente 33 “caballeros seglares” de la principal nobleza de ésta. Al título de «VENERABLE», se le adiciona el de «REAL» por Real Orden de Alfonso XIII de 19 de diciembre de 1906, y el de “PONTIFICIA», concedido por Pío X el 15 de febrero de 1908”. Todo ello queda probado “en el Acta Fundacional y en la opinión de Doctores que reconoce la Iglesia”, y además “se puede leer en el art. 2º de los Estatutos y en la web de la propia demandada”, se señala. Curiosamente, en el momento de escribir este artículo, la “demandada”, o sea, la Esclavitud, ha cerrado este apartado de su página web.
Se recoge asimismo que el Obispo, “a cuyo cargo está el cuidado espiritual y la dirección y el cuidado eclesiástico de los diocesanos”, consideró que “no existe ninguna norma de Derecho Canónico que impida que la entidad demandada admita mujeres en su seno”.
Motiva esta resolución judicial uno de los aspectos más controvertidos y núcleo de la demanda: la nulidad del artículo 1º de los Estatutos de la Esclavitud:
“La Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna es una asociación religiosa de caballeros, constituida para promover entre sus asociados una vida cristiana más perfecta, el ejercicio de obras de piedad evangélica y el incremento de la devoción y culto a la Sagrada Imagen de Nuestro Señor Crucificado, traída a esta isla por el Primer Adelantado Mayor de Canarias, Don Alonso Fernández de Lugo, y que desde entonces ha recibido constante veneración popular en su capilla, que fuera primer Convento de la Orden Franciscana en Tenerife, denominado San Miguel de las Victorias”.
Y concluye que, confirmando la sentencia, “debe eliminarse “caballeros” del litigioso precepto”.
En definitiva, que las mujeres podrán rendir culto al Smo. Cristo de La Laguna como miembros de su Esclavitud, y no como creyentes de segunda, como hasta ahora habían sido tratadas. Además, así se cumple con un derecho que mantenía sumido el culto al Señor de La Laguna en concepciones misóginas y profundamente obsoletas.
La Laguna Ahora da la bienvenida a la Esclavitud al siglo XXI y, por supuesto, su enhorabuena a todas las mujeres y, especialmente a María Teresita Laborda, por su tesón. La mujer recupera su dignidad en el culto al Smo. Cristo… y la actuación de la Junta de Gobierno de la Esclavitud la condena, nuevamente, a abonar las costas. La misoginia, la cerrazón y la obstinación de unos pocos la pagamos todos los esclavos. También los devotos que depositan en la alcancía sus limosnas o encienden velas en el santuario, pues estas aportaciones servirán para abonar las altísimas costas procesales –el litigio tuvo su origen hace 20 años-, lejos de ser usadas para asistir a los más necesitados.
