LA ROMERIA DE SAN BENITO (I). Por/Carlos García García

Romería de San Benito Abad. La Laguna 1950.

Las fiestas primitivas

Mucho antes de comenzar las romerías organizadas, con la intervención de una comisión para tal efecto y como veremos más adelante, las fiestas de San Benito tuvieron un fuerte arraigo popular entre los vecinos y parroquianos del lugar.

Fueron fiestas de barrio, modestas pero mantenidas por los lugareños con un orgullo que sirvió como base para su consolidación posterior, y se nombran como de las mas importantes que tiene La Laguna junto con las del Corpus y la del Santísimo Cristo en Septiembre.

Las referencias que podemos dar en cuanto al significado y estructuración de aquellas vienen dadas por los propios vecinos, por los nacidos en el típico barrio de la Villa de Arriba.

Así por ejemplo en la primera veintena de siglo, la fiesta de San Benito ofrecía en la noche de su víspera la aparición de un pequeño des­file que se realizaba desde la propia plaza de la ermita con la aparición de una pareja de gigantes hechos de cañas y papel, de los que sa­lían, como escupidos, cohetes y fuegos de artifi­cios de sus pechos o brazos ,cohetes que confeccio­naba Cho Juan “el foguetero”­,aquel que tenía su taller artesanal en la calle del  Adelantado, en pleno barrio.

Se hacían carreras de sortijas en bicicletas, con las que se obtenían las preciadas cintas de colores; se montaban en la pequeña plaza ventorrillos, puestos de turroneras, juegos de ruletas, etc.,que eran la admiración de todos, chicos y grandes; y por supuesto se hacía lo más importante de la fiesta que era la procesión.

La procesión del santo se realizaba saliendo de la ermita y bajando en un trayecto de recorrido muy corto, por la antigua calle de la Empedrada, hoy calle Marqués de Celada, tras cruzar por el callejón de la Cordera, antes llamada de la Encantada, retornaba a su lugar subiendo por la del Adelantado, nombre que recuerda los prime­ros solares que Fernández de Lugo utilizó para su vivienda transi­toria a comienzos de la ciudad. Incluso este trayecto viario, la calle de la Empedrada y su comienzo del Adelantado, llegó a denomi­narse en algún momento como calle de San Benito, sin duda referen­ciando al trayecto  que lleva a la ermita.

En éste recuerdo hay que mencionar que la procesión, como acto mas importante de las fiestas, se acompañaba por el párroco de la Concepción, asistiendo los vecinos con sus ganados que acudían en busca de la bendición y protección del santo patrón. Las calles a su paso eran engalanadas de pétalos de flores, y los estallidos de los cohetes se confundían con el bullicio ,gritos y ajijides de los habitantes del barrio y los de la villa de arriba que acudían.

Y poco mas daba de sí este acto festero, que se reducía a lo expuesto, pero que con el paso de los años iba a dar lugar al nacimiento de una fiesta mucho más importante.

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