La Laguna septembrina: EL PREGÓN DE “NIJOTA” EN LAS FIESTAS DEL CRISTO DE LA LAGUNA de 1951 (II)

He aquí, pues, como estas palabras esparcidas a los cuatro puntos cardinales por el más misterioso y moderno de los medíos de difusión (se refiere a la radio), acaso huelguen si solamente se trata de pregonar las excelencias de las Fiestas del Cristo de La Laguna, de anunciar su inminente celebración, de ponderar la brillantes extraordinaria que prometen revestir este año. El bello refrán de que «el buen paño en el arca se vende» sigue siendo válido para nuestro caso. Las fiestas de La Laguna tienen ya sobrada tradición y fama para que necesiten de otro anuncio, que el del simple almanaque, en el que el nombre y cifras de este mes recuerdan a todos les tinerfeños una devoción antigua y honda y unos festejos llenos de esplendor, animación y colorido que reclaman su visita en los próximos días a la vieja ciudad de los Adelantados.
Pero lo cierto es que quienes tienen sobre sus hombros la responsabilidad del éxito de estas fiestas, y en la ímproba labor ponen todo su entusiasmo, su experiencia y su patriotismo localista, nada desdeñan que pueda consolidar y superar el logro del noble empeño. Por esto, a las consuetudinarias formas de la propaganda, tales como las recámaras y repiques, la edición del programas en folletos, la fijación de vistosos carteles anunciadores, la profusión de informaciones y avisos en la prensa diaria, la reaparición del pregón callejero a la antigua usanza, -en heraldos y pregonero .espectáculo ya por si mismo.-, han venido a incorporar el poder propagandístico de la radio, ese moderno mueble animado que va inspirado una bella crónica al conde de Fosá y que llena de notas y palabras nuestros hogares, informándonos de cuanto acontece en el mundo y disipando el tedio de las horas vacías. ,
Hecha ya tradición el pregón radiofónico de nuestras fiestas, voces tan autorizadas como, las de González de Aledo, Andrés de Lorenzo Cáceres, Ramón González de Mesa, por no citar sino a los que recuerdo, lo han tenido a su cargo en distintas ocasiones, y recientemente, con motivo de la San Romería de San Benito Abad, el ilustre periodista Leoncio Rodríguez nos deleitó con un canto vibrante y emotivo a mi barrio de la Villa de Arriba, agrícola y artesana, cuya psicología característica y cuyo antiguo perfil urbano y social tan acertada y brillantemente supo describir la bien cortada pluma de ese viejo lagunero de la Villa de Abajo, fino catador siempre de las puras esencias de la tierra.
