La Laguna amaneció «destrozada» por el robo en la capilla de la Cruz de Moure

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Pese a que los hechos ocurrieron en la pasada madrugada, los vecinos de la calle Anchieta y aledaños continúan aún consternados por el robo de las obras de arte que atesoraba la capilla. La Policía Local y la Nacional están investigando los hechos que, por el momento, irían por «buen camino», según confirmó a este periódico fuentes de mayor solvencia.

Se espera, de cualquier forma, dar con el autor de los hechos ya que éste dejó huellas que ahora están siendo analizadas en profundidad por los agentes para determinar la autoría del robo, por el que fue sustraído diversas obras de arte, así como pequeñas joyas que lucía la diminuta imagen de la Divina Pastora.

El suceso tuvo lugar en la pasada madrugada, en plena tormenta de lluvia y truenos, cuando alguien accedió a la Capilla a través de la pequeña puerta de acceso a la sacristía. Desde allí, entró en la Capilla donde al parecer dejo diversos rastros que ahora están siendo estudiados para su identificación,

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Entre las obras desaparecidas se encuentran 10 cuadros pintados al óleo de los siglos XVII Y XVIII, una imagen de Santa Rita y otra de San Antonio, dos angelitos que custodiaban la base de la cruz y la imagen antiquísima de La Divina Pastora que fue llevada a la capilla en el año 1925, habiendo estado localizada desde 1750 en un altar dedicado a San Nicolás de Tolentino en el antiguo convento de San Agustín. También destaca entre lo robado un cuadro de gran formato de la Adoración de los Pastores, procedente de la casa familiar de los Rodríguez Moure.

La Capilla de la Cruz de Rodríguez Moure fue construida por el labrador lagunero Diego Hernández de Villavicencio, que junto con otros vecinos solicitó licencia para construir una capilla en honor de la Santa Cruz para celebrar su festividad. El origen hay que buscarlo en la Cruz de Yedra, situada en una pared en la confluencia de las antiguas calles del Laurel y del Remojo. En 1757 el obispo de Canarias Fray Valentín de Morán otorgó la licencia para su construcción y fue bendecida y dedicada en el año 1758. Don Diego Hernández de Villavicencio dotó a la capilla con el producto de varias tierras para garantizar su mantenimiento.

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