La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones en marzo: Los tambores de Calanda, Teruel

El estruendo que nace del silencio

En el corazón del Bajo Aragón, la localidad de Calanda se transforma cada Semana Santa en un escenario sonoro único, donde el silencio se rompe de manera abrupta para dar paso a una de las tradiciones más sobrecogedoras de España: los tambores de Calanda.

A las doce en punto del Viernes Santo, la plaza se llena de expectación. Durante unos segundos, el tiempo parece suspendido. Y entonces ocurre. Miles de tambores comienzan a sonar al unísono en la llamada Rompida de la Hora, un estallido colectivo que no solo se escucha, sino que se siente en el pecho. No es un simple acto festivo: es una expresión profunda de fe, memoria y comunidad.

Vestidos con túnica negra y pañuelo rojo, los participantes —de todas las edades— se convierten en protagonistas de un ritual transmitido de generación en generación. El redoble constante, repetitivo y poderoso, crea una atmósfera casi hipnótica, donde lo individual se diluye en lo colectivo. Durante horas, incluso días, el sonido no cesa, envolviendo al visitante en una experiencia difícil de olvidar.

Esta tradición forma parte de la Ruta del Tambor y el Bombo, un conjunto de celebraciones del Bajo Aragón que han sabido conservar su esencia a lo largo del tiempo. Más allá de su impacto turístico, los tambores de Calanda siguen siendo, ante todo, un símbolo de identidad local y de arraigo cultural.

El eco de estos tambores también ha trascendido fronteras. El cineasta Luis Buñuel, natural de la localidad, evocó en diversas ocasiones la huella imborrable que este sonido dejó en su memoria, convirtiéndose en una referencia recurrente en su universo creativo.

En una época dominada por la inmediatez y el ruido constante, Calanda ofrece una paradoja: un estruendo que nace del silencio, una tradición que no necesita reinventarse para seguir emocionando. Allí, cada golpe de tambor no solo marca el ritmo de la Semana Santa, sino también el latido de un pueblo entero.

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