Hoy es día de visitar la lagunera ermita de San Benito Abad

La fecha de fundación de esta ermita se ha fijado, con dificultad, debido a la escasez de datos, en 1532. El motivo de su edificación, tal y como recoge Núñez de la Peña, fue la pérdida de los sembrados. Se decidió entonces, el día de Pascua de Pentecostés, sortear un santo patrono de las sementeras, recayendo tal suerte en San Benito Abad, de forma que el Cabildo le prometió hacer tres fiestas cada año, una en su día, otra el segundo día de Pascua de Pentecostés y otra el 11 de julio, día de su elección.
La edificación de la ermita fue lenta ya que en 1535 estaba lejos de terminarse; en este año recibió una limosna para su fábrica, por el testamento que otorgó el 9 de agosto doña Inés Herrera, esposa del segundo Adelantado de Canarias. Por el testamento de Sebastián de Llerena, de 1538, se deja ver que todavía se proseguía su construcción.
Según una tradición recogida por Núñez de la Peña, la ermita de San Benito fue cubierta con las tablas sacadas de un solo pino de la isla; tenía entonces, según el mismo autor, 110 pies de largo y 35 de ancho.
Durante el siglo XIX la ermita decayó bastante, debido a la desaparición del gremio de labradores y a que en 1826 fue usada como habitación para los enfermos de la epidemia de fiebre amarilla. A esto cabe añadir que fue cedida como alojamiento de tropas.
En su interior sobresalen las imágenes de San Benito, patrón de los agricultores, así como de la de la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, ambas del siglo XVIII, de autores anónimos.
San Benito es una imagen de vestir o candelero. No existen datos a cerca de la procedencia de esta imagen, de su costo, del año en que arribó a la ermita, etc., aunque parece ser que ya estaba en la ermita antes de 1777, probablemente desde principios del siglo XVIII.
Según el primer inventario efectuado en la ermita de San Benito el 31 de mayo de 1787, eran atributos de la imagen: “una mitra plateada, un báculo de plata, unas andas con cartera y cornisa de plata, un cáliz de plata para la mano del santo”.
La Virgen del Pino es una interesante y antigua talla de madera, que se encuentra alterada por un repinte lamentable. Sin duda es la talla más antigua de la ermita, y puede encuadrarse dentro del estilo barroco del siglo XVIII.
