Fotos y poemas laguneros. La Laguna (y II). José Tabares Bartlett (1850-1921)

Alegran al poético paisaje el
jilguero de múltiples matices,
el mirlo y capirote entre el follaje
y en los trigos ariscas codornices.
Le cantan sus bucólicos amores las
invisibles brisas perfumadas en el regazo
de silvestres flores; himnos las fuentes
y el pastor baladas.
Cuando la tarde desfallece triste, muere como el
delfín rica en cambiante cuando la noche sus
crespones viste, le da el cielo sus luces de
diamantes:
y al despertar el alba purpurina las
transparentes lágrimas que llora las enjuga al
soplar de la colina el céfiro, ese aliento de la
aurora.
¡Oh, noble Agüere! ¡Suelo primoroso de eterna
primavera! ¡Casto nido! ¡Histórica región!
¡Cisne amoroso! ¡Suave remedo del Edén
perdido!
Laguna hermosa de candor emblema, de preclaros
varones madre y cuna, tú ceñías de Apolo la
diadema cuando te fue propicia la fortuna.
Deja que el rayo de pasada gloria ilumine,
evocándolo, mi mente, que abra una hoja de tu
limpia historia para enseñanza de tu edad
presente: que a tu recuerdo, mi cerebro inflama la
antorcha de tus fastos inmortales: aún repiten los
ecos de la fama tus cabildos, que ilustran tus
anales.
-Tu pléyade de artistas y escritores- el numen de la
patria la conserva, ellos alzaron a tu honor loores
ante el ara del templo de Minerva,
¿Quién olvida que dieron tus hogares al Pindó,
Viana, tu inspirado bardo?
¿Y al arte, y a la ciencia, y los altares
a Núñez, Nava, Saviñón y Eduardo?
¿Cómo olvidar a los valiosos hombres
que orgullo fueron de la patria un día?
ilustres manes, memorables nombres
que murmuran las auras todavía!
En tan altos modelos inspirada
tu actual generación alce la idea;
tierra por el ingenio fecundada,
grande y feliz y próspera te vea!
Mas, ¡ay! en vano esperarás ventura
si nutre la discordia tus pasiones,
esa fiebre mortal, la calentura
que consume a los pueblos y naciones.
Serán tus asperezas tus tiranos,
será cruel y acerbo tu destino
mientras cunda en tus libres ciudadanos
el odio de Ruggiero y Ugolino.
