Fotos, coplas y poemas en otoño: Homenaje a la muy noble y leal ciudad de San Cristóbal de La Laguna. 1891 (VI). Patricio Perera Álvarez

 

¡Oh! mi Agüere risueña y siempre amada,
de donde me apartó la aciaga suerte,
dichoso yo si en mi vejez cansada
en tu albergue tranquilo mi mirada
fije esperando la implacable muerte.

En alabanza tuya el labio mío
no cesará de hablar, cual el creyente
ante el altar de Dios con rezo pío
le eleva su salmodia reverente
y con su fe le rinde su albedrío.

¡No me ciega el amor que te profeso!
Pues tan regia grandeza has conquistado
de tu ya anciana edad en el proceso,
que en el libro inmortal con oro impreso
por siempre está tu nombre idolatrado.

El esplendor excelso de tu historia
el viejo monasterio aún atestigua,
guardando entre sus ruinas la memoria
de sus lucientes páginas de gloria
que escudos son de tu nobleza antigua.

Yo, muchas veces, en mi afán sediento
interrogué los agrietados muros
del silencioso y lóbrego convento,
y en sus medrosos ángulos oscuros
mis historias leyó mi pensamiento.

De los patrios anales compendiada
en ti la majestad, el relicario
serás que esconda siempre inmaculada
la hidalguía que es prenda vinculada
en el noble y leal pueblo canario.

La poesía en tu cabeza bate sus
alas de diamante y tu recinto
a sus influjos armoniosos late,
mientras tus hijos con celoso instinto
batallan del Progreso en el combate.

El augusto crisol del heroísmo
depuró tu valor en lucha fuerte
contra el Goliat del proceloso abismo;
pues tu gente en patriótico lirismo
En Añaza de Albión trocó la suerte.

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