Fotos, coplas, poemas y petición de casamiento a San Anton

La petición de casamiento a San Antón alcanzaba en algunos pueblos una plasticidad muy grande, en un lenguaje llano como éste de Besande (León):
San Antonio bendito
dame un yerno
y si no me lo das
vete al cuerno.
Y como nunca llueve a gusto de todos, los solteros pretenden casamiento por intercesión del santo, mientras los casados, envidian al eremita que pasó su vida lejos de las mujeres. Así lo expresa esta poesía recogida en Los Oteros, que he oído también en El Bierzo, y que parece ser está muy extendida:
Tuvo suerte San Antón
al elegir al cochino;
si cae con «la mi parienta»
el pobre se pega un tiro.
Intimamente ligado al tema de amor, están las relaciones de chicos y chicas de cualquier localidad, o en un sentido más amplio las relaciones de los dos sexos, que también adquieren matices especiales con motivo de esta fiesta. En Valdezate {Burgos}, en Montemayor de Pililla {Valladolid} y en Tudela de Duero {Valladolid}, las mozas escribían a los mozos felicitándoles por ser el santo de los burros, y les hacían llegar estrofas alusivas a esto. En otros pueblos eran los mozos los que satirizaban a las mozas en sus refranes; véase éste de Villambrán de Cea {Palencia}:
Oh glorioso San Antón
el diecisiete de enero.
¿Qué hacen ahí esas mozas
que no van a ver el puchero?
Mándalas ir a misa,
no se saben presignar
si las mandas ir al baile
verás qué contentas van.
Refrán similar a éste es el siguiente de Sahagún de Campos {León}:
.Oh glorioso San Antón
el diecisiete de enero
¿Qué hacen aquí esas mujeres,
que se las quema el puchero?
SAN ROQUE y SAN ANTON
A partir del siglo XIV, comienza a extenderse por el mundo cristiano la fama de otro santo que también era remedio contra las pestes: San Roque, el santo que {según la leyenda} en peregrinación a Roma se queda asistiendo a los apestados y él mismo contrae la enfermedad que se le cura porque un perro le lame las heridas; desde entonces el perro le acompaña a sus pies en los altares. Por estos cuidados en pro de los contagiados pronto pasó a ser distinguido como remediador de pestes. Al principio era invocado contra las pestes de las personas, pero posteriormente se pusieron bajo su protección los animales, con lo que entraba de lleno en el terreno de San Antón.
Las imágenes de los dos santos comenzaron a exhibirse juntas en las iglesias, y los fieles empezaron a diversificar sus devociones; unos como devotos de San Roque y otros de San Antón. Esta diversidad devocional llegó en algunos pueblos hasta tal punto que unos vecinos celebraban la fiesta de San Antón, y no la de San Roque, mientras que otros vecinos festejaban San Roque, y no San Antón. La rivalidad de los devotos pasó, o se hizo pasar a los Santos (31}, ya que el pueblo pensaba que dos santos del mismo oficio no podían llevarse bien a causa de la coincidencia de competencias. Así, en algunos pueblos de Los Oteros, donde es costumbre colocar a los dos santos en el mismo altar, les han dedicado esta coplilla, que aunque no sea un dechado de poética, tiene la fuerza descriptiva de las obras populares:
San Antón con su bastón
a San Roque pegó un palo;
San Roque le «enviscó» el perro
y agarró al gocho poI rabo.
En esta poesía, y en muchas otras, se aprecia cómo las imágenes y devociones populares son protagonistas de las virtudes y defectos de sus devotos, porque el pueblo tiene una cierta tendencia a hacer a los santos a su imagen y semejanza.
