Fotos, coplas, poemas por carnaval (I)

Hablando con la lechera
—Cuando mida la leche,
venga usté acá, Vicenta,
que hoy le voy a cantar las
cuarenta.
Que usté es una fresca de su peso se cae.
Usté está bautizando la leche que me trae.
—Señora: Eso no es cierto.
Que no, que no y que
no. Oiga, ¡muerta me caiga si la
bautizo yo!
—No se eche maldiciones, que eso ya es
un camelo.
Yo compré un pesa – leche del último modelo.
Y desde hace tres días lo meto sin cesar
en el líquido blanco que usté trae a mi
hogar.
El tubito, al ponerlo, desciende una
pulgada y llega a un letreríto que dice
«Leche aguada».
—Oiga, pues yo le juro que yo
agua no le he echado. Será
del alimento que le echan al ganado.
Usté además, señora, me debe
veinte duros y una es una pobre y
pasa sus apuros.
Si yo le echara agua —que no lo
estoy haciendo— así podría
cobrarme lo que me está debiendo.
—Bueno, sea lo que sea
¡aquí hemos terminado!
Compraré leche en polvo
que dá más resultado.
—Si compra leche en polvo al
fiado no será.
Oiga, y la leche en polvo ¿qué
ganado la da?
—Pues… son vacas que hay
en las tierras de fuera que en vez de
tener ubre tienen una polvera.
Juan Pérez Delgado “Nijota”
