Fiestas y Tradiciones de la segunda quincena de julio: Santiago patrón y Teresa de Jesús, copatrona de España

No sabía Cervantes que, unos años más tarde, los asuntos del patrón se iban a complicar. En 1617, a instancias de los carmelitas descalzos, las Cortes de Castilla proclaman a la que entonces era beata Teresa de Jesús, patrona de España, decisión que fue ratificada al año siguiente por el rey Felipe III mediante un decreto. La medida encontró la firme resistencia de los partidarios de Santiago, como la Iglesia compostelana, que argumentaba lo absurdo de que alguien que no era santa fuese titular de semejante dignidad y, para no avivar más la polémica, a los pocos meses el rey revocaba la decisión.
Una vez que Teresa de Jesús es canonizada en 1622, el entonces rey Felipe IV vuelve a insistir en el nombramiento y consigue, en 1627, del papa Urbano VIII un breve en el que se proclama a “la dicha santa Teresa por Patrona… sin perjuicio o innovación alguna del Patronato de Santiago Apóstol en todos los reinos de España”. De nuevo volvió la polémica, que alcanzó su punto más álgido cuando interviene el insigne Francisco de Quevedo, a la sazón cristiano viejo y caballero de la Orden de Santiago, que empleó lo mejor de su literatura para escribir dos obras sobre el tema: Memorial por el patronato de Santiago y Su espada por Santiago, donde no duda en atacar unas veces a la santa, mujer, decía él, que procedía de cristianos nuevos y conversos del judaísmo, y otras a la sinrazón de quienes la apoyaban. La situación llegó a ser tan tensa que el pontífice hubo de revocar el nombramiento en 1630.
Hubo un tercer intento, que tuvo lugar en las Cortes de Cádiz de 1812. A instancias de un diputado de Guatemala, y también de los carmelitas de Cádiz, las Cortes aprobaron que Teresa de Jesús se uniera al patronazgo de Santiago sobre las Españas. Curiosas discusiones mantuvieron los diputados, pues la santa reformadora era la abanderada de los liberales, mientras que el apóstol Santiago lo era de los conservadores. Finalmente, la santa ganó, aunque su triunfo duró lo que la Guerra de la Independencia, pues llegado al trono Fernando VII, este volvió a designar a Santiago como único patrón de España.
