En la Semana de Canarias el aporte a la cultura de las Islas desde La Laguna siglos XIX y XX. “La Manchega”

El Palacio de los Condes del Valle de Salazar siendo sede le «La Manchega». Foto: siglo XIX.
Asociaciones culturales y recreativas
Será, pues, la burguesía, como se ha dicho clase social en ascenso, la que marque la pauta de los nuevos gustos culturales en La Laguna, tendencia que empieza a consolidarse especialmente a partir del último cuarto del siglo XIX y que se caracteriza por la importancia de la actividad privada: los eventos culturales se desarrollarán en los salones y teatros de las asociaciones, y en el Teatro, quedando en un segundo plano la plazas, utilizadas para los actos más populares y festivos, sobre todo veraniegos. Así, “el cambio de localización de los actos culturales, del ámbito familiar, privado, al público es un hecho cada vez más evidente a medida que avanza el siglo” (Hernández Hernández, 1998: 170).
Es a partir de ese último cuarto de siglo cuando surgen asociaciones culturales de gran relevancia, en las que se desarrollará una interesante actividad literaria, musical y teatral. En este periodo también asistimos al desarrollo de la prensa, que se convertirá en catalizadora de los gustos e inquietudes de la burguesía lagunera. Es también un periodo de gran creatividad literaria, con la presencia de destacados autores, algunos de los cuales compondrán la “Escuela Regionalista de La Laguna”: Mateo Alonso del Castillo, Nicolás Estévanez, Francisco Fernández de Bethencourt, Justo P. Parilla, Patricio y Guillermo Perera y Álvarez, Manuel Picar, Francisco Mª Pinto, José Tabares Bartlett, Manuel Verdugo Barlett, Antonio Zereolo, …junto a toda una serie de pensadores e intelectuales –Adolfo Cabrera Pinto, José Rodríguez Moure, Manuel de Ossuna-.
Como se ha señalado, las primeras asociaciones laguneras, propiamente dichas – Rodríguez Moure (1935:283) habla de “La Manchega” como “la primera casa que tuvo honores de casino de esta Ciudad”- aparecen a partir del último cuarto de siglo XIX. En ello tuvo mucho que ver la prensa lagunera, en el sentido de propugnar desde los años 70 la creación de asociaciones y medios de comunicación para superar el asilamiento en que vive La Laguna. Fue el periódico “El Progreso” el que comenzó a plantear la posibilidad de crear Ateneos para que la élite ilustrara a la clase trabajadora. En realidad, el papel de la prensa, junto con el de los intelectuales más arriba mencionados, fue fundamental en esta época de carencias culturales y de canales de difusión de opinión.
Sin embargo, la mayor parte de las asociaciones laguneras estarán dirigidas por y para la élite cultural, deseosa de espacios socioculturales de expansión y de expresión de sus intereses e inquietudes literarias, musicales y teatrales. Además, se convirtieron en centros de debate de temas de gran trascendencia o cotidianos y en “gabinetes de lectura” de periódicos y libros de temática variada. Hubo sociedades con un eminente carácter intelectual como “La Instructiva”, “Gabinete Científico y Literario” o “El Progreso”, y otras con un marcado matiz ocio-cultural como “El Casino de La Laguna”, “El Porvenir”, “La Amistad”, el “Círculo Literario y de Recreo”, el “Círculo Liberal” o “El Renacimiento”.
La Instructiva (1870-1880/82) fue una de las asociaciones más importantes. Nacida al calor de la fiebre revolucionaria del 68, desarrolló su actividad en el salón de actos del Instituto Provincial (actual “de Canarias, Cabrera Pinto”), ya que buena parte de sus socios son profesores de aquél. Aunque en su declaración de principios se considere como una sociedad literaria con el fin de investigar, debatir y propagar el gusto por la literatura y las bellas artes, además de ofrecer “instrucción gratuita a las clases trabajadoras desheredadas ayer, llamadas hoy al goce de todos los derechos y al conocimiento de todos sus deberes”, en realidad se crea (Hernández Hernández, 1998) como un centro de encuentro para la élite cultural y política laguneras.
Algunos socios de esta sociedad fueron: Juan Ascanio y Nieves, Quintín Benito, Blas Cabrera, Patricio Estévanez, Francisco Fernández de Bethencourt, Cirilo Olivera, Manuel Ossuna, José Mª Pinto o Valeriano Santos y Cámara.
Por lo que respecta a su actividad teatral, a comienzos de 1881 se estudió la posibilidad de dotarse de recinto propio. Nace así la idea de engendrar una sociedad dramática que, con el fin de financiarse, actuase en el teatro de la sociedad “El Porvenir”. Así, el periódico “El Propagandista” (30 de mayo de 1881, nº 2; 13 de diciembre de 1881, nº 28) publica que la mencionada sociedad cederá dos salones de la nueva sede en el Palacio de los Condes del Valle de Salazar (posteriormente Palacio Episcopal) a “La Instructiva”. Sin embargo, esta iniciativa no cuajó.
El Gabinete Científico y Literario nace en 1883 con la intención de llenar el hueco dejado por “La Instructiva”, por lo que se pretende crear un centro científico y literario, con conferencias y debates. Cuenta entre sus socios con: Sebastián Álvarez, Patricio Perera Álvarez, Francisco Mª Pinto y José Tabares Barlett.
El Progreso se crea en 1895, diferenciándose de las anteriores por la no pertenencia de sus miembros a la élite cultural. Busca la formación de los jóvenes- la mayoría de sus asociados-, mediante conferencias y debates de aspectos de interés. Después de algunos cierres por motivos políticos, el definitivo sobrevino en 1897.
Aunque hemos hecho una breve reseñas de estas asociaciones por su relevancia para enmarcar debidamente el contexto cultural, de una u otra manera efervescente en el momento de creación del Teatro Leal, nos interesan más las asociaciones recrativo-culturales, pues éstas se centraban en ofrecer veladas de teatro, musicales, literarias y bailes.
El Casino de La Laguna se crea en 1848, en un principio como espacio para la aristocracia de la Ciudad, después también para los grupos económicos dominantes. Es digna de mención por ser la primera asociación recreativo-cultural que se crea en La Laguna, aunque sabemos pocos sobre sus iniciativas.
El partido liberal de La Laguna fundó, el 10 de enero de 1858, la sociedad “El Porvenir”, inicialmente como “centro de reunión de todas las clases obreras y de la juventud bullidora” (Rodríguez Moure, 1935: 285), aunque, poco a poco, fue haciéndose menos popular, para ofertar a sus socios un marco cultural y de ocio socialmente más exclusivo. Contó entre sus socios con: Sebastián Álvarez, Quintín Benito, Blas Cabrera, Alonso Castro y Salazar, Gaspar Darmanin, José Mª Pinto, Celestino Rodríguez Delgado, Valeriano Santos y Cámara, José Tabares Barlett, Antonio Zerolo o Elías Zerolo.
A pesar de su interesante y significativa labor musical y de la acogida que tuvieron los bailes que allí se celebraban, nos interesa destacar su actividad escénica, dada su importancia para La Laguna hasta que ésta contó con una infraestructura teatral adecuada.
La primera de sus veladas teatrales –muy frecuentes en esta sociedad- tuvo lugar el 25 de abril de 1859. Cabe destacar que la mayoría de dichas veladas fueron siempre protagonizadas por socios aficionados al teatro, lo que derivó en la creación de una sección de declamación en la sociedad. José de Olivera (1969: 138) describe así esta primera velada:
“Anoche tuvo efecto la primera presentación dramática con que se inauguró el teatro de aficionados de la sociedad del Porvenir. En las dos piezas y sainete que fueron representados, descollaron cuatro actores: D. Fernando Final, un chico de Fragoso, Pepe Gutiérrez y el chico de D. Vicente Hernández Oramas. Final estuvo bastante bien, aunque algo exagerado; el chico de Fragoso promete mucho; Gutiérrez muy aparente para papeles secundarios y grotescos y, sobre todo, el chico de D. Vicente, inmejorable para un papel de gracioso de poca fuerza. Cualquiera compañía de profesores pudiera envidiarlo por su finura, su naturalidad y su gracia, tanto en la dicción, como en las escenas mudas. También la música estuvo completa y la concurrencia brillante, aunque el local es demasiado corto”.
