El «nacimiento» doméstico 2024 del Museo de Historia y Antropología (Palacio Lercaro)

Como ocurrió en el resto del mundo, en La Laguna la tradición de los «nacimientos» comenzó en las iglesias y conventos, para instalarse después en los palacios de la nobleza y alta burguesía, hasta llegar a los hogares.
La primera referencia a estos belenes domésticos laguneros corresponde a las últimas décadas del siglo XIX, cuando las casas particulares permanecían abiertas durante los días de Navidad y Año Nuevo para las visitas del público. Constituyen dos ejemplos el de Benjamín Renshaw, en la calle de San Agustín, y el de Lorenzo Rojas, en la calle del Laurel, hoy de Anchieta. Pero el que aún se conserva es el de «Maestro Vicente» (mediados del siglo XIX y principios del XX). Inició la fábrica de este belén el magnífico carpintero y ebanista Isaac González Falcón, continuando su hijo. Lo componen más de doscientas figuras a diferentes escalas, infinidad de elementos arquitectónicos, enseres domésticos, animales y artilugios tallados a mano en madera. Precisamente, se ha expuesto en el Museo de la Historia y Antropología, que este año muestra uno de esos belenes domésticos bajo el rótulo de «El portal de casa. Nacimiento doméstico».
Se trata de un portal al estilo de los que se armaban en las casas, con la orografía realizada con papel pintado con anilinas o con corcho, el rio con platina, el lago con un espejo, la vegetación con musgo, la tierra con serrín y un largo etcétera, donde se usaba todo aquello que estaba al alcance y pudiera ser útil para el montaje.
Las figuras de barro cocido y policromado son de origen murciano, de estilo muy popular, de las llamadas «de cacharrería», dejadas de fabricar hace ya muchas décadas. En su día eran las más baratas que se podían conseguir en el mercado y también las más extendidas y popularizadas entre la sociedad de las islas. Las casas, fuentes, molinos, pajares, puentes y demás elementos arquitectónicos son de corcho laminado y policromado. Contemplarlo nos retrotrae a los años cincuenta del siglo XX, aunque portales como éste han resistido bien el paso de tiempo y siguen siendo los que se montan en muchos hogares laguneros.
