El Mercado de La Laguna con las recetas de primavera: churros caseros

¿Quieres aprender cómo preparar churros caseros? No existe un rincón de España donde no se hagan los tradicionales churros o porras. De Norte a Sur de la península los churros son un recurso siempre bienvenido, para un desayuno o una merienda acompañados de un buen chocolate caliente o, simplemente un café con leche.
Ingredientes:
125 g. harina de trigo todo uso (también se puede hacer con harina de panadería) Vamos a emplear de medida 1 vaso
250 g. de agua (Vamos a emplear como medidor un vaso)
Una pizca generosa de sal fina (aprox. 3 gramos)
Azúcar para espolvorear
Aceite de oliva suave para freír o aceite de girasol
Una churrera manual (la mejor opción) o una manga pastelera con boca fina (puede funcionar)
Manos a la obra
Preparación de la masa de los churros
La receta que te traigo aquí es la de los churros finos, a los que podrás darle la forma que más te guste, rectos como espadas, retorcidos o en forma de lazos, como son típicos en Madrid. Si lo que quieres son los churros gordos o porras, te invito a consultar la otra receta.
Comenzamos midiendo las cantidades de agua y harina. Se utiliza una proporción de 1 parte de harina por 1 parte de agua. Presta atención en este punto, que estamos hablando de medidas de volumen, no de peso.
Luego, ponemos el agua en un cazo junto con la sal y mezclamos bien para que se disuelva. Encendemos el fuego y llevamos esa agua a ebullición pues tiene que estar bien caliente antes de seguir con la masa.
En cuanto el agua rompa a hervir, retiramos del fuego y acto seguido echamos la harina de golpe. Así es, toda de una vez. No hay que preocuparse, que no van a formar grumos. Hay que hacerlo así, con el agua bien caliente para la harina que se cueza un poco y que luego los churros no nos queden con sabor a harina cruda.
Removemos primero con una cuchara de madera hasta integrar bien los ingredientes y, cuando lo tengamos, lo volcamos todo sobre la encimera. Si estuviera muy caliente, dejamos reposar unos minutos hasta que podamos manipularla sin quemarnos. Ahora le vamos a dar un amasado rápido, únicamente lo que se necesite hasta que veamos que la masa se vuelve lisa y homogénea. Esto nos llevará 1 minuto como máximo 2. No debemos amasar mucho, solo lo justo, pues si se amasa en exceso corremos el riesgo de que luego los churros nos queden duros.
Terminamos el amasado dándole forma cilíndrica a la masa para que nos facilite meterla dentro de la churrera, utensilio que tendremos previamente preparado con la boquilla de estrella mediana puesta.
Formado de los churros
Una vez la masa dentro de la churrera, la cerramos bien y la aseguramos para que no se nos salga la masa. Si hubiéramos hecho mucha masa, haríamos estos pasos en varias tandas. Cuando la tengamos cerrada, comprobamos que funciona. La masa tiene que salir despacio y sin oponer resistencia.
Para formar los churros, lo más fácil es coger una bandeja forrada con papel de hornear y vamos colocando los churros sobre ella. En la receta hemos hecho tiras de 25 cm de largo para luego darles forma de lazo, para que te hagas una idea. Si los quieres únicamente rectos, hazlos la mitad de largos o del tamaño que prefieras.
Si usamos una manga pastelera, procederemos de la misma manera a darle forma a toda la masa con la boquilla de estrella. Si no tenemos una boquilla de estrella, ni nos molestamos en hacer los churros porque con toda probabilidad van a explotar dentro del aceite caliente, lo que puede ocasionarnos quemaduras muy graves.
Fritura y presentación de los churros caseros
Cuando hayamos terminado de formar toda la masa, colocamos una sartén profunda al fuego con abundante aceite de oliva muy suave o aceite de girasol.
La ponemos a calentar y vamos dejando que coja temperatura poco a poco a fuego medio. La temperatura ideal para freír los churros está entre los 195º C y 200º C, pero a partir de 180º C es ya buen punto. Lo que es importante aquí es asegurarnos que la variedad de aceite que usemos nos permita llegar a esa temperatura sin alcanzar el punto de humo. Debes saber que si el aceite empieza a humear ella sola quiere decir que se ha quemado y se recomienda desecharlo para que no cause problemas de salud.
Si tenemos un termómetro de cocina, será bastante fácil medir la temperatura del aceite, pero si no, podemos hacer la prueba echando un poco de masa. Si la masa baja y cuando llega al fondo empieza a subir, es que ya está a la temperatura correcta. Por el contrario, si se queda abajo es que el aceite está aún frío.
Cuando el aceite esté a temperatura, vamos añadiendo los churros poco a poco. Podemos aprovechar ahora para darle la forma de lazo antes de echarlos a la sartén. Es importante no sobrecargar la sartén para que el aceite no pierda la temperatura. Si eso ocurre, los churros tardarán más en freírse y van a quedar grasientos.
En cuanto veamos que están dorados por un lado, les damos la vuelta y dejamos que se doren por el otro lado. Esto no debe tardar más de un par de minutos por lado. En cuanto los tengamos al gusto, los retiramos sobre una rejilla para que pierdan el exceso de aceite. Podemos ponerlos también sobre papel absorbente, pero perderán un poco el crujiente.
Y ya están listos. Repetimos el proceso hasta acabar con todos los churros y los servimos recién hechos espolvoreados con azúcar o a solas, para mojarlos directamente en el chocolate o café. Con estas premisas podemos hacer en casa nuestros propios churros para disfrutar, tanto de un buen desayuno como de una merendola de domingo.
