EL GOBIERNO DE CANARIAS VUELVE A ARREMETER CONTRA EL HUC
Por Carlos García.
Médico. Intersindical Canaria
Existen muchas maneras de intentar aniquilar determinadas situaciones y hacerlo de manera sibilina y oculta, con aplicación de una propaganda y publicidad mentirosa para ocultar las verdaderas intenciones. Y creo que eso está ocurriendo en la sanidad pública de Canarias. Mucho informar mediáticamente del gran esfuerzo del gobierno en los temas de servicios públicos, mucho culpabilizar siempre a Madrid y a Europa de nuestras desgracias con la boca grande para, mientras, con la chica, ir minando, recortando y aplicando iguales o parecidas políticas restrictivas en dichos asuntos, tanto o más perniciosas que las criticadas y denunciadas por ellos mismos. Son los mismos perros con distintos collares.
Porque no se entiende esta política de cierres de servicios, de menores prestaciones, del estancamiento de las coberturas sanitarias, de la pérdida de puestos de trabajo, de la no contratación de especialistas recién titulados, – con lo que cuesta la formación tras cinco años de especialización- de la no cobertura de los jubilados forzosos perdiendo a profesionales de prestigio y con amplia experiencia, del no cubrir plazas de bajas laborales mantenidas, todo lo cual trae como consecuencia la perniciosa masificación en los servicios de urgencias, las largas listas de espera para consultas especializadas y sus pruebas diagnósticas, las quirúrgicas que complican mucho más las situaciones de los pacientes y tantos y tantos problemas más que estamos cansados y hartos de denunciar.
Y luego, los planteamientos soberbios y prepotentes de los gerentes y directores sanitarios, totalmente intolerantes y poco dialogantes, que hace insufrible el día a día del trabajo en nuestros centros públicos, con acciones que llegan a posibles prevaricaciones que motivan denuncias continuadas, a las que hacen caso omiso casi siempre, que nos fuerzan a llevar las mismas a otras instancias, ya sean de ámbito laboral, como las Inspecciones de Trabajo, en ocasiones a la Fiscalía y, también, a los propios Juzgados.
Porque el directivo puesto a dedo, con un sesgo politizado de su gestión, debe ser obediente ante los que allí le colocaron. Son el cortafuego que la propia administración coloca para, de manera obediente, seguir los dictados que desde las esferas políticas le marcan y de esa forma, no quemar a sus superiores jerárquicos.
Desde la integración del HUC en el Servicio Canario de Salud, las presiones desde la Consejería de Sanidad para intentar hacer desaparecer al hospital e integrarlo dentro de la masa homogénea del resto de hospitales de la red pública han sido manifiestos e insistentes. Incluso, vulnerando y dejando de cumplir lo pactado tras la firma de la integración, con derechos “ad personan”, pues no olvidemos que el HUC, gracias a los condicionantes diferentes adquiridos a lo largo de décadas de convenios colectivos, disponía de una serie de matices específicos que lo hacían ser un referente en la sanidad pública. De esa forma, los representantes de los trabajadores siempre han librado duras negociaciones para la obtención de mejoras laborales que, a la postre, han redundado en un buen servicio asistencial a los ciudadanos, viéndose reflejados en los acuerdos que contempla un convenio colectivo que hoy rige los destinos de miles de trabajadores laborales y estatutarios del HUC.
En ese intento de querer hacer desaparecer dicho convenio laboral se están manteniendo una serie de reuniones negociadoras entre representantes de la Administración Pública y los representantes trabajares que, desafortunadamente, no llevan buen camino por el empecinamiento y la consigna que tienen del intento de hacerlo desaparecer y obligar a todos los trabajadores sanitarios a ser estatutarios y regidos por un Estatuto Marco.
Y esta cobarde administración, que para no quemarse ponen al frente de la negociación a funcionarios sin poder de decisión pues todo lo que se establece en las mesas de reunión luego no es corroborado por sus superiores. Y así no se puede seguir. Incluso, se permiten variar acuerdos ya tomados y refrendados en actas, proponiendo nuevas situaciones en una y otra reunión, a la espera de, supongo, agotar los plazos, en un acto de deslealtad y mala fe palpables. Y en estas mesas negociadoras, está presente, como convidado de piedra, el Gerente del HUC que no tiene mucho que decir, pienso, que por mandato político en su actuación. Asiente y consiente en lo que intentan aplicar los gobernantes en materia sanitaria.
Desde los representantes sociales y de los trabajadores del HUC le decimos al actual gobierno de CC y el PSOE que no estamos dispuestos a perder lo logrado en estos 40 años atrás. No estamos dispuestos a perder, por ejemplo, las listas de contrataciones de los eventuales que afectaran a unas 4000 personas, ni derechos sociales reconocidos, ni un 20% del salario de los trabajadores, cosa que sucederá si no renovamos el Convenio Colectivo vigente, que ha permitido a nuestro hospital ser un centro de referencia puntero y ponderado por la ciudadanía de Tenerife y que tiene una productividad mucho mayor que el resto de hospitales en función de la precariedad de puestos de trabajo en relación con las camas de que dispone y de la población que tiene que atender.
Ni un solo paso atrás por la defensa de nuestros derechos laborales y por el servicio sanitario a nuestra gente. Todos los trabajadores del HUC estaremos expectantes y actuaremos en consecuencia ante esta pretensión de más rebajas y recortes que ya no se soportan ni por los ciudadanos ni por los sanitarios públicos.
