El Cristo de La Laguna, la Plaza y las fiestas (IV)

Plaza del Adelantado 1900, Fiestas del Cristo y San Miguel. Foto coloreada con IA 2026.

Para que las gentes pudieran transitar entre un divertimento y otro, esto es, por las diversas plazas, se hizo fundamental el adoquinado de las calles principales. Así, aunque algunas ya poseían viejos empedrados, fruto de varios planes de pavimentación implementados entre 1800 y 1850 (1808-1816, 1824, 1835, 1846), para las fiestas del Cristo de 1891, La Laguna estrenó adoquinado de sus más relevantes calles. El de la calle San Agustín, “una de las más transitadas en los días de las festividades”, se esperaba que estuviera terminado precisamente para esas fiestas, pues en el mes de julio se continuaba “en toda su extensión” . También en julio estaban próximos a terminar los trabajos en la calle de la Carrera, y habían empezado los de la calle del Agua . Además, desde el día 12, en la plaza de San Francisco se estableció un bazar, “cuyos productos se dedican a las obras del adoquinado de calles” .

Como es lógico, la decoración festiva era también elemento imprescindible en los numerosos – a veces quizá en demasía- paseos con música, con las bandas tocando no sólo en la plaza en cuestión, también recorriendo las calles. Las críticas que recibió uno de estos paseos en la plaza de la Catedral dan idea de la relevancia de este divertimento en el marco de las fiestas del Cristo…

“Este sitio no reúne condiciones apropósito para paseo, ya por su escasa extensión, ya por estar muy expuesto a las corrientes del viento. Si lo que se quería era solo iluminación, más bien que paseo, como parece deducirse del programa, debió dejarse la música para otras ocasiones que no faltan, e iluminarse el frontis del templo Catedral, que con su aspecto grave y severo, hubiera hecho resaltar más el brillo de las luces, produciendo sin duda gran efecto, al marcar las líneas de la sencilla, pero elegante arquitectura de la fachada principal. Hacia el centro de la plaza se había levantado una arcada o galería, luciendo bella iluminación a la veneciana, amén de otros muchos palos colocados en las inmediaciones con banderas, gallardetes, etc. Creo hubiera producido mejor efecto la colocación de otra galería al lado de la que se levantó por delante del templo. De esta suerte, además de existir mayor espacio para el paseo, no hubieran quedado en la oscuridad, las personas que se sentaron inmediatas a la verja de la Catedral”.

En cambio sí gusto el “sencillo tablado” que se levantó en el lado norte de la plaza para la interpretación de la banda del Batallón de Cazadores de Tenerife (que se atrevió con piezas como “Segunda fantasía de “La forza del destino”, de Verdi; el Dúo de “Lucía di Lammermoor”, de Donizetti, o un fragmento del “Lohengrin”, de Wagner), aconsejándose su disposición para futuros paseos. Este concierto reunió a “la mayor parte de personas conocidas de esta Ciudad, de las que acostumbran a veranear en la misma y algunas forasteras recién venidas con motivo de la fiesta” .
Si este suceso de 1891 me sirve para avalar la relevancia de los paseos con música en las fiestas del Cristo lagunero, el siguiente me es útil para ilustrar el asiduo recorrido de las bandas de música por las calles de la ciudad: el 14 de septiembre de 1892, a las siete de la mañana, la banda de música santacrucera La Benéfica recorrió las calles, tocando animadas piezas, “algunas de las cuales dejó oír frente al palacio episcopal, y casa del alcalde” .

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