El Centro Jurídico Tomás Moro prepara el juicio contra la concejal madrileña Rita Maestre por profanar la capilla de la Universidad Complutense

La concejal de Ahora Madrid Rita Maestre (marca de Podemos en Madrid), será juzgada por un delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos por irrumpir en una Capilla universitaria con el torso desnudo y coreando lemas como «vamos a quemar la Conferencia Episcopal», «menos rosarios y más bolas chinas», «el Papa no nos deja comernos las almejas» o «frente al Vaticano, poder clitoriano», violentando así los Derechos Fundamentales de libertad de conciencia, religión y creencia recogidos en la Constitución Española y en todas las cartas Universales de Derechos Humanos.
Estos son los argumentos de Rita Maestre
1.- Rita Maestre afirma que el linchamiento llevado a cabo en la Capilla Complutense «se trato de una actuación pacífica relacionada con una realidad que consideramos que debía cambiarse» justificando de esta manera la irrupción violenta en una pacífica capilla al grito de arderéis como en el 36 recordando hechos históricos como la triste persecución del pueblo cristianos por el régimen comunista de la II República.
2.- Según la concejala su asalto violento a la capilla complutense trataba de reivindicar «la laicidad en las instituciones, su independencia de todas las confesiones y creencias con respeto hacia quienes la profesen en el ámbito privado y personal» justificando de esta manera la persecución de toda aquellas personas que exteriorizan sus creencias religiosas. Según la concejala madrileña se pueden usar las instituciones universitarias para hacer política y para presumir de radicalismo político, pero no se pueden usar las mismas instituciones universitarias para reflexionar, meditar u orar.
3.- La misma concejala en lugar de pedir perdón personalmente a todos los católicos que estaban en la capilla en el momento de su irrupción violenta, y de pedir perdón al resto de católicos por la evidente profanación llevada a cabo en cuadrilla en el Campus de Somosaguas sigue justificando la persecución de los católicos reconociendo su participación en la «marcha» justificándose en la defensa del uso de los «edificios públicos universitarios para fines académicos» propugnando una realidad que es cierta en España desde hace décadas, a saber la separación Iglesia y Estado.
