El Cabildo destina más de 700.000 euros en la prevención de la salud de Tenerife con la segunda fase del Proyecto FARO

El proyecto ha logrado beneficiar a más de 3.460 personas en sus dos primeros meses de actividad

El Consejo de Gobierno ha autorizado destinar una subvención de más de 700.000 euros a la Fundación de la Universidad de La Laguna para la realización de proyectos educativos para la prevención de la salud en Tenerife. Se trata de una medida incluida en la segunda fase del Proyecto FARO cuyo objetivo es el de realizar proyectos para la prevención en diversas materias de gran interés público como, por ejemplo, prevención al suicidio en los jóvenes, prevención del tabaquismo, prevención de la obesidad, prevención del cáncer de piel etc.

El presidente del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, mostró su satisfacción por la marcha de una iniciativa sin precedentes. “Con esta nueva financiación, el proyecto crecerá en 2025 tanto en contenido como en más municipios de la isla lo que permitirá asesorar a más ciudadanos en la prevención y divulgación de hábitos saludables”.

Por su parte, el consejero de Educación para la Prevención, Juan Acosta, recordó que “el proyecto ha logrado beneficiar a más de 3.460 personas en sus dos primeros meses de actividad, consolidándose como una innovadora estrategia insular de prevención en salud mental, bienestar emocional y hábitos de vida saludable”

FARO ha demostrado su eficacia no solo en la promoción del bienestar emocional, sino también en áreas críticas como la prevención del suicidio, la detección de alumnado con necesidades especiales y la identificación de posibles casos de violencia. Gracias a su sistema de coordinación interinstitucional, estos casos han sido derivados oportunamente a las instituciones competentes, garantizando una atención adecuada y profesional.

Actualmente, el proyecto FARO se realiza en tres municipios de la isla (Candelaria, San Miguel de Abona y Santa Úrsula) y se encuentra en fase de expansión para implementarse próximamente en otros territorios de Tenerife. En estos tres municipios, se han desarrollado ya un total de 299 acciones preventivas en formato de taller, dirigidas a los diferentes colectivos contemplados en la estrategia: alumnado, familias, profesorado y personas mayores.

En estas sesiones se han abordado 15 temáticas distintas, adaptadas a las necesidades específicas de cada grupo destinatario. Asimismo, se han llevado a cabo acciones de coordinación y gestión del proyecto, en permanente contacto con los ayuntamientos, que han sido protagonistas clave en la implementación de esta estrategia. Esta colaboración ha permitido adaptar las intervenciones al contexto local y facilitar la respuesta ante situaciones detectadas durante el proceso.

Ampliación temática y territorial en 2025

Durante el presente año, FARO ampliará su cobertura de módulos en tres grandes áreas preventivas: Salud mental y hábitos de vida saludable; Educación afectivo-sexual integral; y Prevención de adicciones (tanto sustancias como conductas adictivas)

Estos contenidos se trabajan desde un enfoque educativo, comunitario y transversal, promoviendo no solo la intervención directa, sino también la transformación del entorno social en el que se desenvuelven las personas destinatarias. El modelo se encuentra en proceso de sistematización y mejora, con el objetivo de garantizar su transferencia a nuevos municipios, fortaleciendo así su sostenibilidad y replicabilidad en toda la isla.

Un modelo avalado con base científica y coordinada con instituciones

FARO cuenta con el aval del Grupo Motor de Salud Mental y Hábitos de Vida Saludables, que integra la Consejería Delegada de Educación para la Prevención, el Servicio Canario de Salud, Dirección General de Salud Pública, Dirección General de Salud Mental y Adicciones, Dirección General de Mayores y Participación Activa, Viceconsejería de Educación, Direcciones insulares, colegios profesionales, asociaciones, federaciones, ayuntamientos y la Universidad de La Laguna (ULL). El diseño y validación de la estrategia son apoyadas por un equipo investigador de la ULL, bajo un enfoque de investigación-acción y contextual, con metodologías participativas y un sistema de evaluación continua.

Este modelo no solo permite medir el impacto real del proyecto, sino que también asegura su adaptación a las necesidades concretas de la población destinataria, favoreciendo una prevención eficaz, efectiva y eficiente y de utilidad para la práctica preventiva.

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