El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, pregonó las fiestas de las Mercedes

Imagen que presentaba la pintoresca ermita en los años 40 del pasado siglo.

PREGÓN FIESTA DE LAS MERCEDES 2025

Queridos vecinos y vecinas de Las Mercedes, compañeras y compañeros de Corporación, amigas y amigos:
Me gustaría empezar estas palabras expresando mi agradecimiento al párroco don Agustín, y a la Comisión de Fiestas por haber pensado en mí como pregonero de las fiestas de Nuestra Señora de Las Mercedes.

Siempre he considerado que La Laguna es un pueblo de pueblos y que cada uno de ellos tiene una personalidad propia, una idiosincrasia que lo define.

Y esta variedad es la que convierte a La Laguna en un municipio rico en cultura, en tradiciones, en expresiones festivas.

Pero, sobre todo, rico por su gente.

Yo que soy un mercedero nuevo, casi uno de los últimos en llegar, me considero un afortunado por poder expresar públicamente mi agradecimiento a Las Mercedes, el lugar donde vivo.

El tiempo pasa muy deprisa y son ya casi seis años desde que mi esposa y yo decidimos formar nuestra familia en este maravilloso lugar de la Vega Lagunera.

En este tiempo ha nacido nuestro hijo, ese sí que es un mercedero de nacimiento.

Y si, como dice el poeta, nuestra verdadera patria es la infancia, debo considerar a La Mercedes como la patria de mi hijo.

En estos años hemos ido descubriendo con él un pueblo hospitalario, amable, donde la convivencia y el respeto se defienden como uno de sus bienes más preciados.

Un pueblo que ha hecho de la solidaridad y la acogida su mejor arma contra discursos xenófobos y excluyentes.

Hemos descubierto la maravillosa vinculación de Las Mercedes con la vida agrícola y la conexión con las fértiles tierras de la Vega Lagunera.

Esta relación ha marcado a lo largo de los siglos la personalidad de La Laguna, un municipio donde lo rural y lo urbano conviven en perfecta armonía.

Las careras de barcos fueron un numero importante de las fiestas de antaño. Fotos de los años 30 del pasado  siglo.

Las Mercedes tiene la condición de ser, además, puerta de entrada desde la Comarca Nordeste o, visto desde el otro lado, puerta de acceso de La Laguna al mar y a sus hermosos enclaves costeros de Jóver, Bajamar y Punta del Hidalgo, además de a los pueblos de Tejina y Valle de Guerra.

Un acceso que, como alcalde, he venido defendiendo que debe hacerse a través de un túnel que dé continuidad a la vía de Ronda bajo la Mesa Mota, para desviar los más de 15.000 vehículos que transitan a diario por esta vía.

Un túnel (el de la Gorgolana) no para aislar a Las Mercedes sino, al contrario, para que, eliminando el tráfico de paso, Las Mercedes pueda seguir ganando en calidad de vida y bienestar y pueda tener un desarrollo más ordenado.

Esta es también puerta de entrada al Parque rural de Anaga, el gran tesoro forestal de nuestro municipio y uno de los pulmones de nuestra isla.

En un momento en el que comprobamos una y otra vez cómo nos afectan los rigores del cambio climático, Las Mercedes es un ejemplo perfecto de que cuidar nuestros bosques y atender a la naturaleza que nos rodea redunda en nuestro propio beneficio y se hace más pertinente que nunca.

Y es que el bosque de Las Mercedes es un entorno mágico.

Resulta revelador comprobar que hace ya más de un siglo este lugar constituía uno de los lugares de descanso y recreo de muchos laguneros y laguneras que encontraban en la naturaleza un espacio privilegiado para el esparcimiento, además de ser una fuente de inspiración para creadores y artistas.

Los mercederos lo han sabido desde siempre y su vínculo con la naturaleza ha contribuido a forjar una comunidad unida, profundamente arraigada con el lugar.

Gentes celosas de sus tradiciones y su identidad cultural y festiva.

Ahí está, como ejemplo, la célebre romería en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, una de las citas romeras más esperadas del calendario, expresión máxima de cultura popular.

Y aquí están, por supuesto, las esperadas fiestas en honor de Nuestra Señora de Las Mercedes, tan entrañables gracias a la implicación vecinal.

Imagen que presentaba la pintoresca ermita en los años 30 del pasado siglo.

La devoción, como las tradiciones, se transmite de padres a hijos.

Generación tras generación, se van estableciendo unos vínculos entre el pueblo y sus creencias, que perduran a través del tiempo.

Las Mercedes ha sabido mantener su vínculo con la imagen de la Virgen en su advocación de la Merced, o lo que es lo mismo, de la Misericordia, de la que hoy nuestro mundo anda tan necesitado.

Y esta devoción ha sido también un factor de unión y de hermandad para todo el valle de la Vega Lagunera, que no en vano también es conocido como Valle de Las Mercedes.

El investigador Julio Torres recoge un trabajo de Rosa María Martín en el que relata cómo “en el siglo XVII, Juana de Vega y su esposo, el capitán Bernardino Fiesco del Castillo, trajeron de la Península una imagen de la Virgen bajo la advocación de Las Mercedes, a la que profesaban gran devoción”.

“En su testamento, dictado en 1620, doña Juana dispuso que la imagen y el retablo que tenía en su casa fuesen colocados en una de las capillas del Convento de San Francisco de La Laguna. Pero este mandato no llegó a cumplirse y la imagen recibió finalmente culto en una ermita en el Valle llamado de Vega, por ser propiedad de la familia”.

Más allá de este origen documentado, también recoge la leyenda piadosa, según la cual la Virgen de las Mercedes se habría aparecido a un hombre en una cueva que aún se conoce como Cueva de la Virgen, cerca de donde más tarde se construiría su ermita.

Sea como fuere, lo cierto es que la Virgen de las Mercedes despierta una devoción que se mantiene desde hace siglos y se transmite de padres a hijos, como uno de los grandes tesoros que hay que conservar.
Las fiestas de Las Mercedes constituyen una manifestación que enriquece la historia de los pueblos y barrios laguneros, cada uno con su devoción, pero con un mismo espíritu.

Hay quien dice que en La Laguna hay demasiadas fiestas. Pero yo defiendo que las fiestas son una celebración de la vida, de lo que nos une a nuestra sociedad, y que nos vincula también a nuestro pasado y a nuestra historia.

Son una excelente ocasión de volver a reunirnos con familiares, amistades y renovar con orgullo nuestras tradiciones comunes.

Es también una oportunidad de volver a conectar con el lugar al pertenecemos.

Por eso me gustaría animar a nuestros mayores, a que transmitan sus vivencias a la juventud, para que conserven las muchas de las historias que cada uno lleva en su interior y que forman parte de la memoria colectiva de este pueblo.

Tenemos el ejemplo de don Ángel, al frente de la comisión de fiestas, que tanto tiene que compartir. Y como él, otros muchos.

Y a los más jóvenes, los invito a aprender y disfrutar y ofrecer todos los talentos que tiene cada uno, porque hay mucha riqueza en este pueblo.

Ustedes tienen ahora medios y juventud, energía, vitalidad y alegría para participar y hacer de unas fiestas del pueblo cada vez mejores.

Las fiestas, en definitiva, definen lo que somos y de dónde venimos, y son un buen momento para recordar a tantas personas que ya no están, pero que permanecen en nuestro recuerdo.
Ellos nos legaron esta hermosa devoción a la virgen que da nombre a este querido pueblo lagunero y siempre estarán en nuestra memoria.

Celebrar esta fiesta, es celebrar la vida.

Muchas gracias.

¡Viva Nuestra Señora de Las Mercedes!

¡Vivan las mercederas y los mercederos!

¡Que viva nuestro pueblo de Las Mercedes!

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