Cuenta atrás para la celebración del I Centenario del Teatro Leal ¡Quedan 26 días! “El Leal en los primeros años del cine». Por Julio Torres

Era frecuente que si se exhibía una película en el Leal cuyo argumento se basaba en una novela, ésta se pusiera a la venta en la cercana “Imprenta, Papelería y Librería de Narciso Vera” (c/Núñez de la Peña 28, Obispo Rey Redondo, 42 y Bencomo, 25), propiedad, pues, de un gran amigo de Rivero. Constituyen ejemplos de ello “El coche nº 13”, película de 1916, que presentaba un asunto de intriga ambientado en los bajos fondos, basado en una novela homónima de Javier de Montepin, o la novela de Alejandro Dumas “La dama de las Camelias”, que se anunció en la prensa como la “que interesa leer a todo aquél que admiró hace pocas noches en el Leal esta excelente película”.
Para finalizar este periodo, reproducimos el anuncio de una cinta cuyas características pueden parecer increíbles a neófitos en materia cinematográfica. El 5 de mayo de 1919 se anuncia la inminente proyección de “Un millón de dote”, una “película en colores”. El tecnicolor no había llegado a las pantallas, pero ello no quiere decir que no existiera el color en el cine. En realidad, ya en 1896, algunas películas se pintaban a mano, coloreando manualmente fotograma a fotograma, a veces con cuatro colores distintos. No fueron muchas, de ahí lo peculiar de esta cinta, pues la tarea era ardua debido al tamaño reducido de los fotogramas y al número de éstos (una película normal, de menos de un minuto, empleaba unos 1.000 fotogramas). Aunque la casa Pathé mejoró el proceso de coloreado por medios mecánicos, será la compañía Technicolor la que revolucione el color en el cine, mediante un proceso de emulsiones, que se consolidaría en 1928.
“Esta noche se celebrará una interesante función de cine.
Con objeto de reexpedirla a la Península, se ha recibido la película en colores ya conocida en esta ciudad hace aproximadamente un año, titulada “Un millón de dote”, de la que es protagonista Gabriela Robinne y se aprovecha la oportunidad de darla a conocer nuevamente toda vez que se trata de una verdadera película de arte y de una manufactura fotográfica excelente y la cual será vista con agrado y al propio tiempo porque no pudieron verla muchas familias cuando se verificó el estreno de la misma en este local (…)”.
“La Información”, 5 de mayo de 1919.
