Crónicas de la Semana Santa lagunera (I). Por Carlos García

Procesión de flagelantes de Francisco de Goya.
Conocemos por las crónicas históricas de Núñez de la Peña que, desde el siglo XVI, salían a la calle en procesión algunos pasos religiosos, o se mostraban al culto público en los distintos conventos e iglesias diferentes imágenes sagradas dentro de la festividad de la Semana Santa, por lo que tal celebración en nuestra isla, y mas concretamente en La Laguna, es tan antigua como la misma conquista.
Esta celebración piadosa está ligada íntimamente con la aparición de Hermandades y Cofradías entre los vecinos y pobladores de nuestros pueblos y ciudades, con lo que en cada parroquia o conventos surgieron primeramente las cofradías, que se distinguían con diversas hopas o túnicas de colores, y mas tardíamente absorbiendo a las primeras, aparecen las hermandades que llegaron incluso a esclavizarlas y supeditarlas.
Estas hermandades tenían como obligación principal la de darle mas y mejor culto, de manera pública, a la imagen a la que representaban y guardaban devoción, por lo que asistían en corporación solo los hombres con un saco o túnica que llamaban hopa, a modo de vestimenta, del color propio a la institución y precedidos de una bandera, pendón o estandarte.
Rodríguez Moure, cronista lagunero, nos informa que entre las primeras cofradías estaba la del Santísimo Sacramento perteneciente a la iglesia parroquial de La Concepción de Sta. Cruz, que aparece en el año de 1549, lo mismo que la de las Benditas Almas del Purgatorio que desde 1559 tenía casa propia. Pero parece que más antiguas son las hermandades del Santo Entierro de los frailes dominicos, antes de 1545, y la del Ecce Homo o Señor de la Cañita, la hermandad de la Sangre.
En La Laguna, en 1628, solicitan licencia para erigir una hermandad que sirviese al Santísimo Sacramento en la parroquia de La Concepción, siendo concedida la misma y posteriormente confirmada por el Obispo Cristóbal de la Cámara y Murga, terminando de fundarse en 1648.
Otra de las mas antiguas hermandades laguneras, y por tanto de remota fundación, fue la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna que aparece en al año de 1659. Y años después, en 1696, fue fundada la hermandad de Nuestra Señora de los Remedios.
Además de éstas, que sin duda fueron las mas importantes tanto por sus obras como por los bienes que poseían, aparecen distintas cofradías que con el tiempo fueron decayendo y dando paso a las hermandades y esclavitudes, de manera que dentro de su seno, se encontraban diferenciados hermanos y simples cofrades.
Estas cofradías identificaban e integraban a sus miembros y asociados por lazos laborales o por conveniencias gremiales, por lo que así, los carpinteros se identificaban con la imagen de San José, o los canteros y albañiles con la de Nuestra Señora de la Peña de Francia, o los plateros con su Cruz de plata.
Por tanto Núñez de la Peña nos relata que en 1669 existían en La Laguna procesiones de Semana Santa y que por ejemplo el Domingo de Pasión, salía la del Cristo de Burgos.
Pero no solo en La Laguna se daba esta tradición, que llega incorporada con los primeros habitantes peninsulares asentados en Tenerife, sino en toda la isla, siendo ésta la que mayor importancia tuvo y tiene en cuanto a la celebración de la festividad santa, sin que en el resto del archipiélago existan tantas hermandades y cofradías, tallas de gran valor imaginero y de riqueza artística, con autores tan prestigiosos como José Rodríguez de la Oliva, Pedro Roldán, Fernando Estévez o Luján Pérez de la isla de Gran Canaria, destacando Garachico con su paso mas antiguo de la Santa Cena o la del Santo Entierro., o la Orotava que, desde 1518 y posteriores años, dio gran esplendor a la Semana Grande.
En 1676 salían, en la mañana del Lunes Santo, la procesión del Señor de la Humildad y de la Paciencia desde Santo Domingo, y en la tarde, la del Señor del Huerto desde el convento de San Francisco. El Martes Santo recorría las calles la procesión de la Negación de San Pedro que salía de la Concepción. El Miércoles la del Nazareno y desde la iglesia de San Agustín. El Jueves por la tarde la del Señor de la Cañita o Ecce Homo, también desde San Agustín, y por la noche la de la Santa Cena desde los Remedios. El Viernes Santo, de madrugada, el Cristo de La Laguna desde San Francisco, y por la tarde el Santo Entierro desde Santo Domingo, para finalizar por la noche con la de Nuestra Señora de la Soledad desde San Agustín. Y el Domingo de Resurrección por la mañana, la del Santísimo Sacramento, que salía cada año de cada una de las parroquias laguneras por riguroso turno y orden establecido.
Algo más tarde son las incorporaciones de otras procesiones como las de la Piedad, que salió el Viernes Santo de 1683 desde la Concepción. En 1684 sale desde la misma iglesia lagunera y en Viernes Santo, la Piedad, y años después la de la Magdalena el Domingo de Ramos, y la del Señor de la Columna el Martes Santo.
