Comenzamos el desconfinamiento: décimo primer día. Hoy visitamos San Diego

Hoy toca San Diego y sus calles y avenida: Ciclistas, caminantes y adolescentes con patín han vuelto a tomar las calles; entre ellas las de la zona de San Diego, un lugar por lo general tranquilo.

Desde las primeras horas de la mañana del pasado sábado, en el inicio de la primera franja horaria y la última a partir de las 8 de la tarde, caminantes y ciclistas deambulan por los caminos de La Laguna.

En general, los viandantes y deportistas respetan las normas de distanciamiento social e incluso se puede ver a bastante gente con mascarilla.

De lo que no hay duda es de que salvo los días próximos al 13 de noviembre, época de fiestas y Fuga, estos caminos jamás se han visto tan transitados.

Pincelada histórica sobre el conventode San Diego y su Ermita

El conjunto fue fundado en 1615 por mandato testamentario de Don Juan de Ayala, realizado en Garachico el 19 de julio de ese mismo año. El testamento condicionaba que en una fecha no superior a cuatro años debía realizarse un convento de recoletos por la orden de los franciscanos; su incumplimiento supondría que los bienes pasaran a manos de los dominicos de Candelaria.

El convento comenzó su existencia en 1648 y durante los primeros cuatro años se suceden los pleitos entre dominicos y franciscanos por el disfrute de la herencia. En 1664 se falla en favor de los dominicos, pasando los bienes a su potestad. Pero los franciscanos presentaron un recurso ante las altas instancias de Roma, desde donde se dictó definitivamente en 1677, en su favor.

Durante esos trece años de pleitos se habían comenzado las obras del convento. Y desde estos primeros momentos se funda la capilla de San Bernardo, debajo del campanario, vendida posteriormente a la familia Salazar. Durante los siglos XVII y XVIII se producen múltiples reformas, debido al deterioro de la construcción y a las malas condiciones en las que vivían los monjes. Así se construyen nuevas habitaciones que no estuvieran afectadas por la humedad, un coro alto, sustituyendo al bajo, elevación del nivel del suelo de la ermita, etc.

Tras la desamortización en 1821, el Ayuntamiento trató de convertirlo en hospicio, aunque el proceso de subasta ya estaba iniciado. Esta iniciativa no prosperó y el convento y propiedades anexas pasaron a manos de Don Juan P.Meade, quien lo adquirió por 59.969 reales de vellón. Desde ese momento ha sido propiedad particular, siendo el convento residencia familiar. La ermita sólo se abre al público el día del santo titular (13 de noviembre).

Se conservan dos lápidas de marmol en honor al fundador Don Juan de Ayala, y Fray Juan de jesús, Siervo de Dios, monje que dedicó su vida al convento. También tiene una escultura orante de marmol del fundador, Don Juan de Ayala, que data del siglo XVII y que junto a otras dos que se encuentran en tacoronte son únicas en el archipiélago.

las diferentes pinturas que allí se encontraban han pasado a la parroquia de la Concepción, mientras se tramitaba la restauración de la ermita. El retablo mayor, único que se conserva de los cinco que tenía, es una composición de diferentes fragmentos pertenecientes a distintas épocas y fue repintado de blanco y dorado. En él se ubican las imágenes de la Virgen de los Ángeles, San Diego y san francísco, y los lienzos de Santo Domingo, cristo crucificado y san Francisco.

También te podría gustar...