
Rafael Arocha Guíllama, nos dejó testimonio de aquellas hogueras de San Juan en La Laguna de finales del siglo XIX.(…) De pequeño en La laguna cuando se trataba de festejar al Precursor de Jesús, allá por el mes de junio, en medio de la calle y frente a la casa paterna («Nací el día 17 de noviembre de 1878 en la casa marcada con el núimero 2 de la plaza de la Concepción de la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna»), se encendía la víspera, al anochecer, la hoguera evocadora de los antiguos ritos solares. Y la noche vestía su manto y negro sembrado de chispas, y los niños gritaban, reían, bailaban y saltaban por encima de las llamas, los grandes tocaban la guitarra, las folías y las malagueñas dejaban oír sus acentos, ora melancólico ora alegres y traviesos.
También las hogueras servían para asar papas y para que algunos rapaces saliesen más o menos chamuscados. Era aquél el tiempo de las papas peluqueras, palmeras y meloneras, especies que parecen haber desaparecido en nuestros días (febrero 1939), lo mismo que las hermosas y grandes batatas de cáscara rojioscura, de masa apretada, blanquísima, azucarada…
El agua corría entonces a caño libre en las fuentes públicas, lo mismo de día que de noche. Y los galopines revoltosos amarraban una lata de petróleo al rabo de un perro que salía disparado por las calles de la ciudad armando un escándalo de todos los diablos (…)
Nuestro cronista Rafael Arocha Guíllama, nació el día 17 de noviembre de 1878 en la casa marcada con el número 2 de la plaza de la Concepción de la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna.
Colaboró con numerosos periódicos de la época. como El Noticiero Canario. El Pueblo Canario. La Prensa. Gaceta de Tenerife. Las Noticias y La Tarde.

