CATALOGACIONES Y DESCATALOGACIONES RECIENTES EN LA IMAGINERÍA DE LA SEMANA SANTA DE LA LAGUNA (II) Carlos Rodríguez Morales

Las imágenes vestideras de los tres apóstoles dormidos —San Juan, San Pedro y Santiago— del paso de la Oración en el Huerto fueron consideradas durante décadas obras del pintor y escultor lagunero José Rodríguez de la Oliva (1695-1777), apodado en su tiempo el Moño. En 2006 advertí, junto a Amador Marrero, que son en realidad piezas adquiridas en Génova estrenadas en la Semana Santa de 1768. Con posterioridad, en 2013, Franchini Guelfi —especialista en arte ligur— precisó esta catalogación y señaló la cercanía de las tres imágenes al arte de Agostino Storace, importante continuador de la estética de Maragliano.
El Señor atado a la columna de la Catedral —obra genovesa patrocinada por Manuel Dapelo y Saviñón, bendecida el 6 de junio de 1756— fue atribuido por Hernández Perera en 1961 a algún escultor del círculo de Filipo Parodi, como Francesco Maria Schiafino. Esta catalogación se ha mantenido hasta que Franchini Guelfi replanteó hace poco esta filiación para vincular la efigie con Pietro Galleano, el mejor discípulo de Anton Maria Maragliano, respecto a quien Amador Marrero había advertido su proximidad en 2000.
En 1989 la Cofradía de la Flagelación incorporó a su salida procesional del Martes Santo la imagen del Cristo de los Remedios, que toma su nombre de la antigua iglesia parroquial en la que recibió culto desde el siglo XVI. Es una magnífica talla sobre la que Hernández Perera advirtió el influjo que sobre su autor ejerció el Cristo de La Laguna, lo que señala su factura local. Aunque desde hace siglos se consideró tan antigua como la propia parroquia (fundada en 1515), debe ser posterior, ya de finales de siglo. En 2004 propuse su atribución al imaginero Ruy Díaz de Argumedo, autor en 1585 del Cristo de la Misericordia de La Orotava.
Desgraciadamente, se cumplió el año pasado medio siglo del incendio de la Iglesia de San Agustín en el que se perdió la antigua imagen del Ecce Homo, el popular Señor de la Cañita. Considerada desde los años sesenta del siglo XX como obra del ya citado José Rodríguez de la Oliva, en un primer momento supuse que podría ser el Ecce Homo donado a la Cofradía de la Sangre en 1608, pero luego pude documentar que la efigie fue realizada entre 1689 y 1697 por encargo de su prioste Joaquín Antonio de la Isequilla. Esta cronología —que invalida la atribución a Rodríguez de la Oliva, nacido en 1695— me animó en 2013 a plantear la posibilidad de que fuera realizada por Lázaro González de Ocampo (1651-1714), autor muy vinculado a la Orden de San Agustín y a su convento de La Laguna, para el que había tallado ya la imagen del Cristo de Burgos, también perdida en el incendio de 1964.
A pesar de no ser tan antiguo —poco más de un siglo— la catalogación de la imagen de Jesús Nazareno que sustituyó a la antigua, ahora en el Museo de Arte Sacro de Santa Clara, ha sido objeto también de algún equívoco. Se ha difundido su procedencia de la «Casa Basilio» de Valencia, cuando en todo caso debió adquirirse en la casa fundada en 1898 por Justo Burillo, en aquella ciudad, luego denominada «Justo Burillo en Comandita» El error estaría, por lo tanto, en confundir Burillo con Basilio.
Aunque se ha apuntado que Rodríguez de la Oliva renovó en el siglo XVIII dos de los apóstoles —San Pedro y Santiago— del paso de la Santa Cena, cuya primera configuración data de 1664, ni la documentación conocida ni el análisis de las propias obras avala esta posibilidad. A partir de estas premisas, Amador Marrero y Lorenzo Lima han vinculado esas dos esculturas con el arte del grancanario José Luján Pérez, lo que aumenta el número de obras suyas en la Semana Santa de La Laguna y añade un tercer autor a este paso, cuya imagen principal, la del «Cristo de la Mesa de la Cena» sí fue renovada por el Moño, correspondiendo en tal caso el resto a las efigies originales contratadas en 1664 por Antonio de Orbarán.
