Bienvenida del Alcalde de La Laguna a la Fiestas de Cristo 2025

Septiembre en La Laguna, patrimonio, solidaridad y fe

Cuando navegas por anteriores programas de las Fiestas del Cristo de La Laguna se van hilando múltiples historias, se entiende mejor cada época y se rescatan tradiciones de un pasado que forma parte de la esencia misma de la ciudadanía lagunera. Conocer esta historia nos permite vislumbrar mejor porqué estas fiestas tienen tanta significación para todos nosotros.

Septiembre asoma y con él respiramos de nuevo el aire del intenso aroma a incienso y de la tenue luz que caracteriza a nuestra ciudad en estas fechas. Septiembre se despierta venerando a una de las imágenes religiosas más icónicas de Canarias.

La historia de estas fiestas está intrínsecamente ligada a la trayectoria de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, nacida en 1659, con 33 caballeros seglares, “en memoria de los años que Jesucristo estuvo vivo” (como se puede leer en los documentos disponibles en la nutrida web de la Esclavitud).

Con el tiempo, ese número aumentó a 72 integrantes, y finalmente, desde 1889, el número ha sido ilimitado, como lo es la fe que integrantes y fieles muestran en las numerosas procesiones solemnes que vivimos este mes.

Estas fiestas, que tienen su origen en 1607, cuando los Señores de Justicia declararon esta fecha como festividad oficial en reconocimiento a los milagros del Cristo de La Laguna, nos permiten volver a aquel espíritu fundacional —pueblo, fe y cultura— para renovar cada año nuestro compromiso con la esperanza y con el de que una sociedad más justa e igualitaria es posible.

Ese mismo fervor y esplendor se renueva hoy informando no solo del rito religioso, sino de un encuentro entre patrimonio material y espiritual. La ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, se inscribe en un legado que conjuga su trazado original del siglo XVI con su viva tradición festiva. Legado este que tenemos la fortuna de disfrutar y la responsabilidad de transferirlo a los que vienen.

Me gustaría convocarles a vivir con intensidad cada uno de los actos contemplados en este programa y a sentir la hermandad que trasciende edades y linajes. En este cruce de caminos —la tradición que se vive, la historia que se recuerda, la cultura que se transmite y el patrimonio que reconecta con la esencia— hallamos un espacio para la paz, la esperanza y la unidad.

Para este Gobierno municipal, la cultura y el patrimonio son pilares fundamentales del desarrollo. La importancia de ambos radica en el poder que tienen para transmitir los valores que consideramos esenciales en una sociedad de vanguardia que ama sus raíces. Las Fiestas del Cristo son un extraordinario ejemplo de cómo una celebración religiosa trasciende este aspecto para convertirse en un evento que aúna fe, mucha, pero también solidaridad y justicia social.

En estos tiempos en los que la incertidumbre parece abrirse camino entre todas las certezas que creíamos firmes e inamovibles, es necesario reivindicar la importancia de trabajar de manera conjunta con aquellos sectores más desfavorecidos, mostrando la humanidad que todas las personas llevan dentro. Solo de esta manera podremos superar las adversidades y llegar al final de nuestros días orgullosos de haber vivido una vida plena y con la satisfacción de haber sido útiles y generosos con los demás.

No podría terminar estas líneas sin agradecer, en nombre de la toda la Corporación local, el gran esfuerzo de todas y cada una de las personas que hacen posible estas fiestas. Su implicación, dedicación y entrega permiten que la ciudadanía espectadora se sienta especialmente orgullosa de la ciudad en la que vive.

Los más de 400 años de historia de estas fiestas son una base sólida para afrontar los años venideros con esperanza. Tratemos de ser recordados como una sociedad que en tiempos convulsos siempre supo ser fiel a sus principios humanistas de progreso.

Luis Yeray Gutiérrez Pérez
Alcalde de San Cristóbal de La Laguna

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