La solicitud de bien patrimonial para el habla al «verres» nos hace pensar que algunos están esnifando gofio. Por Julio Torres

El recordado barbero «Fariña», de quien sin duda pretenderán tomar el nombre para la «cátedra», probablemente fue al más avanzado literato en la practica del «al verres»

Según he leído en «El País», vecinos de La Laguna buscan que el habla al revés sea reconocida como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

El próximo día 1 de enero cumplo 61 años y jamás en ese tiempo he oído mayor disparate en esta docta Ciudad. Me hace pensar que, al parecer, el gofio que se toman algunos debe de estar enriquecido con algún alucinógeno para proponer semejante disparate.

«Estrellita», la de siempre «por lo nuestro» debe estar detrás de este disparate tan grande. Copian los caballos fufos de Tazacorte y los ponen como caballos de fuegos de la Víspera del Cristo. Proponen pasar las fiestas del Cristo al último sábado de septiembre; secuestran la parranda «Lo Divino» y la convierten en una suerte de pasacalle trasnochado de rondadores de obispos y conventos de la Ciudad… Y ahora la «mariconada» del «habla al verres» que ¡quieren que sea comparada con el silbo gomero! La verdad, estos «laguneros» se han vuelto locos. No contentos con cargarse la posibilidad de tener el oropel que hubiese otorgado a La Laguna una estrella Michelín sin polémica, ahora hacen una propuesta que, siendo benévolos, podemos calificar de disparatada. Sinceramente creo que tendremos que plantearnos muy seriamente crear un centro de salud mental, además de hacer controles aleatorios en las molinetas de gofio, al menos donde compran estos iluminados. Lo dicho, otra más del mierdonero y sus secuaces.

El habla al «verres»

En mi libro El Teatro Leal, 100 años de historia narro como el habla al revés, o al verres, es una forma de hablar que llega a principios del siglo pasado a La Laguna, alrededor de 1914-15, coincidiendo con las obras del Teatro Leal. Para intervenir en las mismas llegó a Tenerife la empresa bonaerense de «Santos Pego»; a él y a los obreros que trajo consigo se atribuye el hablar al revés (posiblemente inspirados en el lufardo argentino).

El habla al verrés nunca fue una lengua, únicamente constaba de palabras y algunas frases hechas, como «tejafi en el tegobi del goma». Habitualmente se usaba en bares y barberías, especialmente para hacer burla del otro, sobre todo si se trataba de un desconcertado campesino, nuestro entrañable «mago». Osea, los que pretenden que el habla al verres sea patrimonio les diríamos: «damenu raca se tangas estos pastre».

También te podría gustar...