25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»:  En la semana del libro traemos autores canarios: Carlos Pinto Grote. Por Julio Torres

Carlos Pinto Grote nació el 10 de Octubre de 1923 en La Laguna, se titula como maestro en La Laguna y estudia medicina en Cádiz y se doctora en Madrid en psiquiatría. Hijo del poeta Pedro Pinto Rosa y nieto del intelectual Francisco María Pinto, se hace amigo de Pedro Lezcano y del pintor Juan Ismael, quien vive en la casa de C. Pinto. En el 54 publica “Las tardes o el deseo”, Domingo Perez Minik dirige una pieza teatral original de C. Pinto, “La hora incierta”, protagonizada también en el 2004 por el grupo de teatro de filología de La Laguna. En el 56 publica “Las preguntas del silencio”, “Elegía para un hombre muerto en un campo de concentración”, “Las horas del hospital” y “Cuatro cuentos extraños”. Fue el responsable de literatura del Círculo de Bellas Artes de Tenerife y presidente del Círculo de Amistad XII de Enero. En el 63 ahonda en las temáticas de la existencialidad, el tiempo y el amor con “muda compasión del tiempo” y “Siempre ha pasado algo”. La narrativa se solía inspirar en las vivencias como psiquiatra. Desde entonces no para de publicar obras que recibirían una gran cantidad de premios para poesías y cuentos, donde destaca el premio Canarias de Literatura. Carlos Pinto escribió uno de los poemas más famosos en Canarias, “llamarme guanche”, verseado por la histórica agrupación lagunera “Los Sabandeños”.

Carlos Pinto es autor de innumerables poemarios entre los que destaca: Las tardes o el deseo (1954), Las preguntas al silencio y Elegía para un hombre muerto en un campo de concentración, ambas de 1956, Muda compasión del tiempo (1963), Siempre ha pasado algo (1964), Oneiron (1973), Sólo el azul (1978), Tratado del mal (1981), Cantatas(1984) y El destino de la melancolía (1998). Ganador del Premio Pedro García Cabrera de Poesía, Premio Ciudad de La Laguna de Poesía, Medalla de Honor de la Universidad Menéndez Pelayo y el Premio Canarias de Literatura en 1991. El resto de su producción abarca la novela, el relato corto y el cuento, el ensayo y una obra teatral.

Llamarme Guanche

Llamarme guanche.
Hijo de los volcanes y las lavas.
Llevar la frente alta.
Tener el corazón hecho de libertades.
Llamarme guanche, nada más.
Mi patria: un negro malpaís;
mi flor: una retama.
Beber agua de una fuente,
descansar bajo un pino,
tener la mar que me separa
de todo aquello que no quiero y que me ata.
Llamarme guanche.
Labrar puntas de lanza,
darle vueltas al barro y que el gánigo (vasija) nazca.
Caminar sin caminos,
subir a la montaña,
mirar entre las nubes.
San Borondón lejana…
Tallar con la tabaona
En cada beñesmén
recoger de la tierra
Dar gracias a Achamán.
Labrar una obsidiana
para mirar mi rostro de hombre libre
cuando nace Magec, cada mañana.
Llamarme guanche.
Enterrar a mis muertos en paz.
No saber nada.
Que el mundo se limite al norte en un volcán;
alrededor de la playa.
Llamarme guanche.
Hundir a los navíos y a las barcas
que abrieron en la mar caminos a la Isla,
para robar su calma…
Estarme solo.
Ésta es mi tierra humilde ,ésta es mi humilde patria.
Tener el corazón hecho de libertades.
Llevar la frente alta.
Llamarme guanche,
hijo de los volcanes y de las lavas.

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