El mes de noviembre en el calendario popular. Por Julio Torres

Los huesitos de Santos y los buñuelos se asoman a todos los escaparates de las dulcerías isleñas.

El día de Todos Santos es, contra lo que pudiera parecer, una jornada alegre. La Iglesia recuerda en ella a todos los creyentes que a lo largo de la historia han logrado la bienaventuranza, el cielo, estén o no canonizados; así lo refleja la liturgia, donde hasta los ornamentos son de fiesta.

El 2, sin embargo, se conmemora a los Fieles Difuntos, especialmente a aquéllos que no han alcanzado el cielo, por quienes se reza celebrándose liturgia de difuntos, con ornamentos propios de la ocasión y salmos penitenciales. La confusión, tan extendida, procede carácter festivo del día 1, que es aprovechado por la mayoría de gente para ir al cementerio a visitar a sus muertos.

Las castañas acompañan los primeros pasos del nostálgico noviembre, también en la primera quincena será la Fiesta uy Fuga de San Diego, y el vino nuevo aparecerá en sus postrimerías, aunque unas y otro comparten honores a lo largo de un mes en el que la gastronomía está bien presente. No en vano es el momento elegido por muchos pueblos para iniciar, matanza; ya lo recuerda el refrán: «A cada cochino le llega su San Martín».

Tras él, a Santa Cecilia la festejan muy especialmente los músicos sobre los que ejerce patronazgo. En San Andrés, por nuestra tierra se mantienen singulares costumbres: las tablas, que se lanzan cuesta abajo en Icod de los Vinos; y los cacharros, arrastrados en el Puerto de la Cruz.

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