XXXVI VISITAS DE LA VIRGEN DE CANDELARIA A LA LAGUNA. Un vínculo de cinco siglos 1555-2018 (II). Por Julio Torres Santos

VISITAS EN 1566 – 1571 – 1572 – 1576 – 1577 Y 1583

En estas seis ocasiones, Ntra. Sra. de Candelaria retornó a La Laguna con idéntico motivo que en su primera visita: terminar con la pertinaz sequía padecida en la Isla. Y también, según diversos cronistas, las rogativas procesionales alcanzaron su objetivo: abundantes precipitaciones regaron los sembrados.

Visita en 1582. En tal año, unos tapices traídos de Flandes por el Gobernador de Tenerife, Lázaro Moreno, provocaron, al ondear en el día del Corpus, una terrible epidemia de peste bubónica (o de «Las Landres»). Durante poco más de un año, las víctimas se contaban por centenares; pero como el día de la festividad de S. Juan Bautista no se produjo defunción alguna, el Cabildo acordó edificar una ermita en honor al Santo. No acabaron aquí las medidas tomadas por la corporación pues, haciéndose eco del clamor popular, decidió traer nuevamente la Virgen de Candelaria a La Laguna. Una nota diferenciadora de esta visita con respecto a las anteriores: en esta ocasión se impidió el concurso de los fieles, para evitar el contagio.

VISITA EN 1588

Los únicos datos disponibles afirman la presencia en La Laguna de la Virgen de Candelaria en el mes de septiembre de ese año, pero sin explicitar los motivos. Sin embargo, se señala como causa más plausible el temor a invasiones de corsarios y berberiscos, pues esta amenaza llevó a Felipe II, al año siguiente, a enviar al Archipiélago al primer Capitán General, D. Luis de la Cueva y Benavides. Esta visita originó un famoso pleito de los guanches con el Cabildo de Tenerife, al sostener éstos que su condición de naturales les otorgaba el derecho exclusivo de cargar la Santa Imagen en todas sus visitas. Dada su importancia, ampliaremos la información sobre este hecho en otras páginas de este libro.

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