Un pregon instructivo y que merece ser conocido es el de las pasadas fiestas de San Juan en La Laguna (III).Por Juan Martínez Torvisco

PREGÓN DE SAN JUAN BAUTISTA Iglesia San Juan Bautista SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA 17 DE JUNIO DE 2016
TRADICIÓN DEL SOLSTICIO DE VERANO
Pero de dónde viene la tradición de la Noche de San Juan y los ritos ancestrales. Las raíces de la celebración de la Noche de San Juan se pierden en la noche de los tiempos. Nuestros antepasados creían que el Sol estaba enamorado de la Tierra y se resistía a abandonarla. El 21 de junio, se celebra en el hemisferio norte el día más largo del año. La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. Nuestros antepasados creían que el Sol no volvería a su esplendor total, pues, después de esta fecha, los días comenzaban a ser más cortos. Por esta razón, fogatas, y ritos de fuego de toda clase, se iniciaban en la víspera del pleno verano, para simbolizar el poder del Sol y ayudarle a renovar su energía.
La tradición de la fiesta de la noche de San Juan se remonta a los ritos pre-cristianos en los que la unión con la naturaleza eran la nota dominante. En realidad, la festividad era coincidente con la llegada del solsticio de verano al hemisferio norte y la ceremonia principal de esta celebración consistía en prender una hoguera con objeto de «dar más fuerza al sol», pues a partir del solsticio de verano se iba a ir haciendo más débil (se acortan los días), aunque también tenía importancia la capacidad «purificadora» de las llamas.
También en el ámbito del origen pagano, existe otro antecedente que es la celebración celta de Beltaine («bello fuego»), que era un festival anual en honor al dios Belenos, en el que se hacía pasar al ganado entre las llamas para purificarlo. Los antiguos celtas llamaban Alban Heruin a este festival, y su principal significado era el de celebrar el instante en el que el Sol se hallaba en su máximo esplendor, cuando duraba más tiempo en el cielo y mostraba su máximo poder a los hombres, y al mismo tiempo, el día en que empezaba a decrecer en el Solsticio de Invierno. Para conmemorar y al mismo tiempo para atraer su bendición sobre hombres, animales y campos, se encendían grandes hogueras. Después, los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades.
Con la llegada del cristianismo, la Noche de San Juan se mantuvo, pero perdió su carácter mágico y adoptó un nuevo significado. Según los textos sagrados, Zacarías mandó encender una hoguera para anunciar a sus parientes el nacimiento de su hijo, Juan Bautista, que coincidía con la noche de solsticio de verano. Y por ello comenzó a festejarse en la última noche de primavera, alrededor del 24 de junio, que es la más corta del año. A esto se unía la superstición de que ese día era el ideal para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos, así como para librar encantamientos de amor y fertilidad. También en los antiguos mitos griegos, a los solsticios se les llamaba “puertas”. Había dos puertas dependiendo si era el solsticio de invierno era la “puerta de los dioses”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre), y si era el solsticio de verano la “puerta de los hombres” (del 21 al 22 de junio). Este solsticio de verano se celebraba encendiendo grandes hogueras de carácter purificador, en tan singular noche de las fiestas consagradas al dios Apolo. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas.
Los cristianos del medievo encendían grandes hogueras y celebraban diversos ritos a su alrededor. En ellos siempre estaba presente la señal de la Cruz. Además del fuego hay otros dos elementos utilizados en la Noche Mágica de San Juan que son el agua y las hierbas. El agua simboliza la fertilidad y la pureza. Se considera que a partir de las doce de esta noche el agua es milagrosa, cura enfermedades y proporciona la felicidad. Los ritos de las nueve olas, dando la espalda al mar para así conseguir la eliminación de la energía negativa, recoger la flor del agua o bañarse desnudos en el rocío de los campos buscan efectos mágicos para encontrar pareja o tener hijos. En cuanto a las hierbas, se cree que las plantas quintuplican sus propiedades curativas en esta noche, y algunas, como el tomillo, el romero o la misma de San Juan se recogen para realizar remedios. En algunos lugares es costumbre que a partir de la medianoche se salga a los campos para recoger hierbas medicinales y luego se cuelguen en las ventanas de las casas para recibir la bendición de San Juan.
