Rincones Laguneros (III)

Recopilación Julio Torres

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Los parajes solenciosos, recogidos en la paz del camino o en un recodo de la ciudad, tienen un encanto que no llega a los sitios céntricos, donde el bullicio de este vivir moderno, precipitado y vertiginoso ahoga las voces del alma.

LA FUENTE DE CAÑIZALES

Aquí rendían su paseo los viejos laguneros. Sentados en el poyo florido echaban cábalas sobre las sementeras. Salían a relucir las siete vacas flacas y las siete vacas gordas de la Biblia. Se hablaba de los sermones de don Silverio y de la política de los Leales.

Un carlista apasionado comentaba las proezas del cura Merino y achacaba todos los males de Espana a los malditos liberales. La discusión se enardecía. Un republicano, mordaz y vivaracho, lanzaba dardos contra el retardatario, invocando las Cortes de Cádiz. la Constitución, a Riego y al Empecinado.Cae la tarde. Los viejos se embozan en sus capas castellanas y emprenden el regreso por el Camino de la Manzanilla.

Una moza. la falda arremangada. se lava las piernas en el chorro del abrevadero. Los viejos la codician, imaginativa mente. Los ojillos les brillan un momento, y… la campana de la Concepción toca las Oraciones.

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