Pregón de las fiestas en honor al Compatrón de la Ciudad san Juan Bautista La Laguna 2021. Por Carlos García (VI)

La fiesta de San Juan es una de la que posee más posibilidades en cuanto a aspectos tradicionales y costumbristas se refiere, siendo de gran importancia para la etnología.
Tras la finalización de las fiestas de mayo y entrada ya la plena estación veraniega, aparece en el calendario la festividad de San Juan Bautista, que tiene como principal característica la costumbre de encender hogueras. Se trata, sin duda, de una fiesta con ceremonia muy antigua de ritos de fecundidad y vegetación dotada de elementos cristianizados. Estas celebraciones ya se realizaban durante el solsticio de verano en los países musulmanes y están vinculadas al culto solar, siendo anteriores al advenimiento del cristianismo, quién, posteriormente la instaura con el fin de hacer desaparecer su conformación pagana; también es conocida como Fiesta del Sol
Su especial característica, la del culto al fuego mediante las hogueras, es también costumbre muy antigua, en la que, para la celebración de festejos, se realizaban grandes hogueras como en el caso de las fiestas romanas o griegas.
Y en cuanto a la tradición específica que nos ocupa, y que está perpetuada en la noche de San Juan, nos relata Pérez Vidal que Seignobos en su “Historia Universal” afirma: “A veces los druidas sacrificaban hombres en la fiesta del solsticio de verano en honor del Dios Solar, encerrándolos en jaulas de mimbre y prendiéndoles fuego…”
Son éstas hogueras muy antiguas en Canarias y se utilizan no solo en la festividad de San Juan sino en la de San Antonio y San Pedro. Por información de Jiménez Sánchez conocemos que, en una cita existente en el archivo de la iglesia parroquial de San Juan Bautista de la ciudad de Telde, se lee:”…en 1544 la cofradía de la Hermandad de San Juan, acordaron pagar a los esclavos negros para llevar leña para las fogaleras de la noche de San Juan…”
La Fiesta de San Juan es también celebrada en otros lugares, debiendo el auge experimentado desde la Edad Media, a que la devoción proviene tanto del cristianismo como del mundo musulmán, por creer éstos que el santo había sido moro:
El día de San Juan
Es día de alegría
Hacen fiesta los cristianos
y los moros de morería
Diversas son las leyendas y los romances que, llegados de tierras peninsulares, sitúan en el día de San Juan la fecha de su relato:
La mañana de San Juan
a punto que alboreaba
grande fiestas hacen los moros
en la Vega de Granada…
En el romancero canario se recoge la festividad de San Juan, como la recogida por Agustín Espinosa en «Los cautivos Melchor y Laurencia», o también en el «Conde Niño»:
Mañanita de San Juan
como costumbre que fuera
las damas y los galanes
a bañarse en Las Arenas
Mañanita, mañanita,
mañanita de San Juan
fue a dar agua a su caballo
a la orilla de la mar…
El fuego de las hogueras.- El fuego siempre ha sido considerado como un elemento mágico, uno de los mas importantes para dominar “los poderes maléficos”, habiéndose usado, como dice Frazer en La Rama Dorada, contra la magia negra y las brujerías, así como contra las enfermedades o desgracias.
Fueron prohibidas las hogueras por el culto cristiano desde el Concilio de Constantinopla en el año 680, aunque tal prohibición no resultó efectiva pues la tradición se mantuvo hasta nuestros días.
Es elemento imprescindible para festejar la noche de San Juan el realizar hogueras en honor del santo, aunque el ritual va dirigido a preservar la armonía de los hogares, calles, barrios y ciudades, purificando lo contaminado, destruyendo lo viejo, a decir de Galván Tudela.
Estas hogueras se realizan por la población infantil rivalizando en tamaño con la de los barrios vecinos y sobre las llamas de las mismas se realizan saltos y cabriolas que sirven como remedio de diferentes males o para presagiar una próxima boda…
Salten niñas casaderas
fuego del señor San Juan
la que no se salte el fuego
soltera se quedará
Se acostumbre también la quema de cohetes acompañado de gritos y el sonar de los bucios y caracolas, pensando algunos que esta costumbre deriva de que San Juan fue también pastor y solía tocarlas. Se tiene por juego el saltar el fuego diciendo:
Salto por San Juan
salto por San Pedro
para que me abran
las puertas del cielo.
En ésta noche se suele coger una escoba a la que atan una cuerda del puño y, después de encenderla, la hacen girar describiendo un círculo luminoso en la oscuridad de la noche.
La bruja por esta noche
no tendrá en que cabalgar
que le quemaron la escoba
que barría en el pajar.
Tiene San Juan un arraigo especial en el pueblo canario, tanto en su aspecto religioso como popular, viniendo expresado éste sentimiento por distintas manifestaciones que lo demuestran:
Viene mayo con su flores
San Juan con sus clavellinas
Santiago con sus duraznos
Y agosto con sus vendimias
Todos los santos son buenos
y San Juan es el mejor
porque éste tuvo la dicha
de bautizar al Señor.
Sirve la fecha para la diferenciación o el señalamiento de un tiempo específico. Así por ejemplo, sirve para dar comienzo a las temporadas de baño en el mar:
Día de San Juan al mar
día de San Pedro al monte
día de San Nicolás
por coles a Tacoronte.
Es costumbre, desde muy antiguo, que la gente iba al mar a darse un baño con el fin de poder llegar vivos hasta el año siguiente o para preservarse de enfermedades. Es difícil conocer de donde deriva originalmente ésta práctica, pero es de suponer que está ligada íntimamente con la superstición de la purificación de los baños rituales en diversas ceremonias y evidentemente interrelacionadas con la salud. El agua siempre es símbolo purificador y de vida. Y no solo era preceptivo de las personas sino también extensivo a los animales, costumbre por otra parte difundida a otros lugares geográficos de nuestro Estado, remontándose en nuestro entorno a la época aborigen guanche en que se acudía con los rebaños a la orilla del mar. Años atrás se realizaban auténticas romerías con instrumentos y parrandas a la orilla del mar en la madrugada de San Juan:
En la mañana de San Juan
cuando la gente madruga
el que con vino se acuesta
con agua se desayuna
También la isla mágica de San Borondón está ligada a la fecha en cuestión. Es por San Juan cuando la fantasmal isla aparece como por encanto en el horizonte durante la alborada de la mañana de San Juan, mañana radiante en que al naciente del sol aparece la isla de San Borondón, bello y majestuoso fenómeno meteorológico que algunos han tenido la fortuna de contemplar e incluso fotografiar.
Es corriente la leyenda de que el sol en el día de San Juan baile en el horizonte a la hora de su salida; es creencia generalizada entre Península y Portugal. Es la significación del culto a la fiesta solar en los campesinos canarios y también extendida a otros lugares de la que la gente sube a los montes para ver amanecer y como baila el sol
Yo vide bailar el sol
la mañana de San Juan
ahora veo en el terrero
a dos hermanos bailar
Es en ésta fecha cuando la superstición, la brujería y la hechicería hacen su mayor aparición. Los viejos curanderos aconsejan la recogida de plantas medicinales la madrugada de San Juan, antes de salir el sol, en la que las mismas tendrán acrecentadas sus virtudes curativas o medicinales. Y es el tiempo en que las brujas recogían las semillas del helecho macho para hacer sus diabólicas prácticas, como bien se documenta ya en los sumarios de la Inquisición de 1530.
Y no solo son efectivas las propiedades curativas sino también poseen efectos cosméticos o de belleza la mágica influencia de la noche de San Juan. El agua de pétalos de rosas expuesta al sereno durante la noche es la mejor fórmula para permanecer bella y con el cutis sano, si al amanecer se lava con aquella la cara. Se acostumbra, para el aprovechamiento de ésta influencia, dejar la ropa al sereno para que no se estropee. O la de poner una palangana de agua al sereno para luego ver su imagen reflejada en ella, o de lo contrario morirá ese mismo año (lo mismo ocurre al “alongarse”):
En el agua del estanque
temprano te has de mirar
si el agua estuviera turbia
un año no vivirás
O la costumbre de echar una clara de huevo en el agua que luego se expone al influjo nocturno, y que, según la figura formada, pronosticará una señal: si es en forma de barco, se casará con un marino, o si es en forma de ataúd, con un sepulturero.
San Juan bendito
por ser tu día
repárame aquí
la suerte mía
Es la misma fórmula que la utilizada con el plomo, el cual es derretido y luego vertido en agua para conocer la figura que resultará:
Plomo al fuego derretido
en el agua lo echarás
con la figura que forma
lo que has de ser te dirá
Es tiempo también, el de San Juan, en el que antiguamente se realizaban “sangrías”, que comenzando por San Antonio, se repetía a los once días, esto es, el día de San Juan, y que llamaban de “emparejar”. Esto se hacía como medida curativa-preventiva a la entrada del verano.
Es el día en que cantan las zarzas con un chillido muy fino y agudo. Es día en que se pronostican también hechos agrícolas:
“Si el día de San Juan amanece lluvioso, le caerá aljorra al trigo”;
“Sereno en San Juan, quita vino y da pan”.
O en el que son dañinos algunos productos:
El que quiere a su amante mal
déle coles por San Juan
Y cuando la higuera de leche da fruto amargo, se sangra el día de San Juan haciéndoles cruces y rezándole una oración.
Para certificar la cantidad de chubascos que hay en la época de San Juan:
Enero frío y ventoso
sale del monte temblando
Ahí viene San Juan glorioso
sus lágrimas derramando
