Pregón de las Fiestas del Cristo de La Laguna 2018 (V). Por Rosario Álvarez Martínez

(…) Y es curioso que siendo La Laguna la ciudad de Canarias que más organeros tuvo en el pasado, pues después de Coutinho se establecieron aquí Juan Bautista Ramos, el catalán Alejo Alberto, Nicolás de Arias y sobre todo Antonio Corchado, no haya quedado ningún instrumento de esos constructores, ni tan siquiera de este último, que llegó muy joven de Córdoba a finales de la década de los sesenta del setecientos para abrir taller en esta ciudad, en la calle Fagundo, actual Cabrera Pinto, que realizó un gran órgano en 1771 para la parroquia de los Remedios que fue muy alabado, y más tarde otros para iglesias de esta isla, para algunas de Gran Canaria y para la de La Asunción de La Gomera, que aquí se casó y que aquí murió en 1813 y sin embargo ninguna obra suya se ha conservado en La Laguna lamentablemente. Y digo lamentablemente, porque el órgano que se conserva de él en la parroquia de Santo Domingo de Las Palmas es una de las joyas organísticasbarrocas más preciadas con que cuenta aquella ciudad.

En compensación, La Laguna posee dos de los mejores instrumentos germanos que existen en Canarias, procedentes de las importaciones que se hicieron desde Hamburgo a lo largo del setecientos. Se encuentran en el convento de dominicas de Santa Catalina de Siena, que afortunadamente no sufrió los embates de la desamortización.

En cambio, los viejos templos de las dos únicas parroquias fueron dotados con órganos procedentes de Londres, cuando los vientos de la economía y del comercio isleño cambiaron de rumbo.La primera iglesia que se subió a la nueva ola, a la ola del órgano romántico, fue la de los Remedios, convertida desde 1819 en catedral. Tal y como hemos visto, en 1771 fue Corchado quien construyó para ella un nuevo órgano todavía barroco que fue muy alabadodo para el Cristo de Tacoronte en 1856. El de la catedral, mucho mayor, con dos teclados, pedalero yurante sus fiestas., pero a mediados del siglo XIX los canónigos consideraron que era insuficiente para la magnificencia que se quería imprimir a ciertas celebraciones, entre ellas las del Cristo, que siempre recalaba por el templo durante sus fiestas. Es por ello que se solicita un órgano a la empresa organera Bevington and Sons de la ciudad del Támesis, cuya calidad estaba demostrada por los premios que había obtenido en Exposiciones Universales y por haberse adquirido un instrumento de este taller en 1856 para la iglesia del Cristo de Tacoronte. El de la catedral se pidió mucho mayor, con dos teclados, pedalero y 20 registros, además de otras mejoras mecánicas. Se convirtió así en el mayor órgano de Canarias en aquel momento y su potencia sonora dentro de aquel viejo templo de los Remedios dio pie a ser calificado por el periódico El Guanche como el Leviatán de los órganos. Los santacruceros y las autoridades militares y civiles subieron en tropel a escucharlo y se quedaron maravillados por sus sonoridades. Situado hoy en la alta tribuna a los pies de la nueva iglesia catedral de 1913, no solo ha disminuido de tamaño visualmente, sino que sus sonidos ya no llenan las naves como antaño, porque los metros cúbicos del nuevo edificio han aumentado, pero aún así sigue manteniendo la calidad de sus voces.

Quedaba, pues, la parroquia de la Concepción por adaptarse a los nuevos tiempos, y lo hizo en 1904 con motivo de las obras de la iglesia. Se adquirió para ella otro órgano inglés, el tercero que tiene actualmente La Laguna, esta vez de un desconocido taller de W. Bate también de Londres,que vino a sustituir a un buen ejemplar del siglo XVII de Alejo Alberto, del que tan solo se conserva una fotografía.

Todos estos instrumentos han servido y sirven para tañerle al Cristo en su recorrido procesional por la ciudad. Los de los conventos, porque la procesión del día 14 por la tarde hace estación en ambos lugares, el de la Catedral, porque siempre interviene durante el Quinario y en la solemne función que allí se celebra, mientras que el de la Concepción, iglesia matriz pero la más lejana del Santuario, tuvo su oportunidad cuando la catedral se instaló allí mientras duraron las obras de reposición de la cubierta del templo de los Remedios. Los seis órganos que tiene La Laguna  le han dedicado siempre su música al Cristo. (…)

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