XXXVI VISITAS DE LA VIRGEN DE CANDELARIA A LA LAGUNA. Un vínculo de cinco siglos 1555-2018 (IV). Por Julio Torres Santos

Se repiten las circunstancias de la primera visita: otra pertinaz sequía en el mes de febrero. Y también, según los cronistas, las precipitaciones regaron los sembrados; sólo que de forman tan abundante y en toda la Isla que el Cabildo ordenó una función especial de acción de gracias. La misma generó tal enfrentamiento entre las parroquias de los Remedios y de la Concepción que el Vicario de la Isla Canónigo de la Catedral de Canaria, determinó con carácter de perpetuidad el ceremonial de la traída, recibimiento y despedida de Ntra. Sra. la Virgen de Candelaria: la última parroquia que salió a recibir a la Imagen en su última visita sería la encargada, en la siguiente, de ir a buscarla a Candelaria y de traerla a la ciudad.
VISITA EN 1626
Alarmantes noticias sobre la invasión que los moros proyectaban sobre las costas de Tenerife, comunicadas por cautivos que estaban en su poder, obligaron al Provincial de los Dominicos, Fr. Bernardo de Herrera, a decretar el traslado a La Laguna de la Efigie, el 8 de agosto de ese año. Allí permaneció hasta marzo de 1627.
VISITA EN 1630
Entre estas fechas, la sequía fue nuevamente la causa que motivó la visita de la Virgen de Candelaria a La Laguna. Se llevó a Sto. Domingo y de allí a las iglesias de Sta. Clara y Sta. Catalina.
VISITAS EN 1634
Tuvo iguales características que la anterior, permaneciendo la Sta.Imagen en La Laguna del 26 de marzo al 6 de abril, hasta que se logró obtener el favor de la lluvia.
Este traslado tuvo como particularidad que la Virgen retornó a su Santuario en un sillón -presumiblemente similar al usado por la Virgen de Los Reyes de El Hierro, en su viaje desde la Dehesa hasta Valverde- que ordenó fabricar el Cabildo, para mayor comodidad de traslado en tan largo viaje. La ofrenda tuvo lugar en la Ermita de San Juan, escenario de las funciones de recibimiento y despedida desde 1633.
