Por qué San Roque es tan importante en La Laguna y de dónde viene la celebración lagunera.

San Roque tiene una relación muy antigua con San Cristóbal de La Laguna, sobre todo por una razón: durante siglos fue considerado protector de la ciudad frente a la peste y otras enfermedades.

La devoción lagunera se remonta prácticamente a los primeros tiempos de la ciudad. Según las fuentes históricas, la Ermita de San Roque, situada en la montaña que domina La Laguna, habría comenzado a construirse hacia 1533, con aportaciones del Cabildo y de los vecinos. Ya existen documentos de 1539 que mencionan gastos relacionados con la procesión y celebración del santo.

La ubicación de la ermita tampoco era casual. En Canarias se levantaron ermitas dedicadas a San Roque en las afueras de algunas poblaciones porque se consideraban una especie de protección espiritual contra las enfermedades contagiosas que podían entrar en la ciudad. En La Laguna, San Roque llegó a ser considerado compatrono y “abogado especial contra la peste”.

Esa relación se ve claramente en 1603, cuando, ante el peligro de una epidemia de peste, el antiguo Cabildo acordó organizar una procesión y rogativas a San Roque pidiendo protección para la isla.

Además, hay una tradición lagunera especialmente bonita: San Roque también es considerado protector de los niños. Durante siglos, familias laguneras han subido con sus hijos hasta la ermita para presentarlos ante la imagen del santo y pedir su protección.

Por eso las fiestas actuales no surgieron recientemente: son la continuación de casi cinco siglos de devoción popular. El 16 de agosto, día de San Roque, sigue siendo el centro religioso de la celebración, con la ermita y su entorno como protagonistas.

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