Los Reyes Magos emprenden su viaje de regreso a oriente en sus camellos

Miles de niños y niñas del término municipal de San Cristóbal de La Laguna estrenaron los regalos que encontraron ayer en sus zapatos
Muñecas, cochitos, libros, juguetes y hasta cámaras de fotos como las de verdad. Los Reyes Magos se portaron bien y, por cierto, más que bien, con los niños y niñas de La Laguna. Los pequeños encontraron sus salones de las distintas casas repletos de juguetes y otros regalos que se suman a los que pocos días antes les había traído ya Papa Noel.
Ansiosos por estrenarlos, los «pibitos» salieron desde primeras horas de la mañana de ayer a las plazas y parques para enseñárselos a sus amigos y compartir infinidad de confidencias. Las escenas se repetían sin apenas variación en los pueblos y barrios del extenso municipios lagunero, donde se escribía de esta forma un final feliz a la jornada previa, la vivida entre las cabalgatas que llenaron de ilusión las calles de toda la comarca y los nervios de una noche en la que a muchos les costó conciliar el sueño pensando en las sorpresas que les aguardaba el amanecer.
Deseos cumplidos
Melchor, Gaspar y Baltasar no les fallaron y al despertar, se encontraron con que los deseos plasmados en las cartas manuscritas enviadas a Oriente se habían hecho realidad. Sus Majestades no se olvidaron de ninguna de las peticiones de quienes habían demostrado ser buenos en los últimos doce meses. Coches teledirigidos, cocinitas, disfraces, peluches, pinturas, prendas de ropa. Todo estaba ahí.
Tras una ajetreada noche, los Reyes Magos emprendieron el viaje de regreso a las lejanas tierras de las que partieron días antes con sus camellos cargados de regalos para repartir casa por casa. Misión cumplida.
