Los Barcos y sus carreras en Las Mercedes del XIX. Por Julio Torres Santos (y III)

Actualmente los barcos han vuelto a correr en el Rosarito del Valle de Tabáres, Valle de Jiménez. Hasta no hace muchos años los barcos se limitan a acompañar al santo festejado, como si de simples carretas se tratase. En su origen Los barcos romeros de Tenerife , es la única isla donde existen, estuvieron acompañados de un boato que hacía las delicias de los participantes y espectadores. Prueba de ello lo encontramos en la siguiente descripción que de las fiestas de Las Mercedes hace Elizabeth Murray:

En esta ocasión todos los campesinos acuden desde las diferentes partes de la isla. Como en todos los acontecimientos, lucen sus mejores trajes, reservándose los más alegres y vivos colores para los más jóvenes (…).

La “Carreta de los Novios” está compuesta de tres o más carretas grandes, adornadas como barcos veleros, con llamativos y coloreados pañuelos que cuelga, como banderas, de sus mástiles. Cada “Carreta” es llevada por una tripulación de media docena de marinos representados por la clase rural de la vecindad. Cada uno usa un sombrero adornado con vistosas cintas, pareciéndose más a un bandolero que a un marino. Uno o dos llevan un fusil sobre sus hombros. La yunta de bueyes a la que la “Carreta” va unida, si el tiempo lo permite, realiza una corta carrera. En verdad es un espectáculo peligroso, puesto que yo misma he visto a punto de morir cuando los barcos se apresuran hacia la meta.

Estamos hablando de otras épocas, pero aún hoy, las fiestas de nuestros pueblos continúan siendo una manifestación, mezcla de religiosidad y de tradición popular, atrayentes para los viajeros. Así lo expresó Elizabeth Murray:

No existe fiesta en ningún otro país que pueda superar a las de esta lejana isla, con esa manifestación de vestidos abigarrados, con modelos casi tan numerosos como sus propietarios.

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