La noche de Año Nuevo es la más antigua y universal de las festividades Religiosas (y II). Por Julio Torres Santos

Este carácter esotérico y mágico fue también propio del fin de año en Canarias, donde perdió su naturaleza festiva, pues el temor a los seres sobrenaturales impedía que las gentes salieran de sus casas. Ello ocurría tanto en el casco de La Laguna, como en los pagos circundantes, aunque en estos, si cabe con mayor fuerza. Tal es el caso de El Ortigal, La Cruz Chica, Guamasa,… También los montes próximos eran prohibitivos, pues como señala Alberto Galván, la acción de brujas y diablos tenía mayor importancia en el monte, por ello la noche del 31 se evitaba “ir al monte porque el diablo estaba suelto en él durante una hora”.
Era preciso conjurar la acción de las brujas, con rezos como el que recoge Bethencourt Alfonso (1985) , que era preciso repetir tres veces, trazando en el aire tantas cruces como rincones tenía la habitación donde se dormía:
San Silvestre Monte Mayor,
guarda la cama y todo alrededor
de brujas y hechiceros
y del hombre malhechor.
Ésta era la fórmula en La Laguna, pero Domingo García Barbuzano recoge una variante de la misma en La Laguna y otra en Valle de Guerra:
“ San Silvestre Montemayor,
cuida la casa alrededor
de la bruja hechicera
y del hombre malhechor”.
(La Laguna)
San Silvestre Montemayor,
conquista, conquistador
conquista mi casa,
mi cama y todo mi alrededor,
de bruja, hechicera,
y del hombre malhechor.
(Valle de Guerra)
Según Bethencourt Alfonso (1985) esta oración se ampliaba con lo siguiente:
Yugo en frente, freno en boca
¡ Dios me libre de vosotras!
Jesús en trances
de a dos en tres,
que los de avance
abatan, Amén.
Domingo G. Barbuzano también recoge una serie de amuletos dispuestos en las casas esa noche para prevenir y atajar el mal (cruz de hollín o de añil, colmillos de perro, cordones de San Francisco,…), así como la incineración de una serie de elementos (tierra de cementerio cogida al anochecer, hierbas recogidas con el rocío en la noche de San Juan.

Para hallar en La Laguna una celebración del fin de año de carácter festivo tenemos que remontarnos a la segunda década del siglo XX.
En 1926 el periódico lagunero Las Noticias publicó los menús que el hotel Aguere-Continental preparó para la Nochebuena y la Nochevieja, que transcribimos a continuación:

– MENÚ EXTRAORDINARIO PARA EL DÍA 25 DE DICIEMBRE DE 1926, “DÍA DE PASCUA”: entremeses variados “a la moderna”, consomé “Real Amelia”, huevos encocotele “Juanita”, pescado “a la oriental”, chuletas de cerdo “a la Teresina, espárragos en broche salsa fundí, pollo asado al chilindrón, ensalada rusa, sopa barroca “al Aguere”, turrones variados, peladillas y fruta.
– MENÚ PARA FIN DE AÑO 1926-1927: entremeses variados, sopa “a lo cartujo”, huevos “a lo próspero”, pescado rodaballo, lengua rellena “a la borgoñesa”, gallina “a lo banquero”, puding de crema “a la milanesa”, pasas y almendras, frutas variadas.

En la década de los 40-50 el Teatro Leal celebraba una “tradicional fiesta de fin de año”, que tenía la particularidad de que los asistentes al evento podían acudir en traje de “calle” o disfrazados, tal y como indica una volandera -pequeño cartel anunciador de mano- de 1949 que hemos rescatado.
