La Laguna en otoño: Rincones (VI)

Monasterio Santa Catalina de la Siena. El Sepulcro de La Siervita
Sin duda María de León Bello y Delgado, «La Siervita» como es llamada popularmente por los devotos, es el personaje más conocido que habitó en este monasterio. Su cuerpo incorrupto se conserva en un sarcófago donado por el Capitán Amaro Rodríguez Felipe (más conocido por Amaro Pargo) el cual, dada la amistad que sentía por ella y la devoción que le profesaba, tras su muerte, le hizo un sepulcro-retablo en la parte baja del coro del convento, sobre el cual se colocó un lienzo con una de las visiones que de Jesucristo atado a la columna tuvo Santa Teresa de Jesús. Este cuadro fue un obsequio de Miguel Pérez (tío de María de León) a su sobrina, debido a la gran devoción que sentía «La Siervita» por esta santa castellana. Tras la muerte de María este lienzo se colocó en la parte superior de su sarcófago.
De esta religiosa es extraordinario ya no sólo su inexplicable incorruptibilidad sino todos los prodigios y milagros que rodearon su vida, entre los que destacan: estigmas, éxtasis, levitación y bilocación entre otros tantos.
El cuerpo de la religiosa no puede ser visto todos los días del año, en realidad sólo el 15 de febrero (aniversario de su muerte) y el domingo siguiente al día 15. Debido a esto cada año son miles y miles los fieles que se acercan al convento cada 15 de febrero para venerar su cuerpo, para ello, los fieles han de esperar en colas que en ocasiones dan la vuelta a toda la manzana del convento. En la actualidad «La Siervita» está en proceso de beatificación.
En el mismo convento se encuentra el «Museo de la Siervita» donde se hallan cuadros de la monja y objetos personales que había en su celda como una almohada de piedra, restos de la sábana donde fue envuelta cuando murió y demás curiosidades.
